Conocí a Marifé Baigorri en el mes de abril de 1996. Ella nos vio a Rosa y a mí desde el tren en la estación de Cáceres en uno de sus viajes desde Pamplona-Madrid a Mérida. Se lo comentó a Aroní Yanko, amiga de Marifé y Rosa María Lencero. En uno de sus habituales viajes a Mérida, Rosa me presentó a Marifé.
LUIS ÁLVAREZ LENCERO Y MANUEL PACHECO
Después de la muerte de Manuel Pacheco en marzo de 1998 tuvimos un grato encuentro y visitamos el piso que le consiguió Antonio Vélez Sánchez, alcalde de la ciudad, y otros amigos en la barriada sita en la margen izquierda del Guadiana y limítrofe con la carretera nacional V Madrid-Badajoz. Nos enseñó el archivo de Luis Álvarez Lencero. Estaba muy preocupada porque tras la muerte de su esposo un informe muy poco justo firmado por un tasador sesgado infravaloró su legado y no admitió el resultado del peritaje encargado por la Diputación de Badajoz. Me recordó el informe negativo que le dio la Comisión de Lectura del Servicio de Publicaciones, unos años más tarde, circa 1992, a Manuel Pacheco para la publicación de su libro Las noches del buzo, que conseguí sacar a la luz con la ayuda moral de la Real Academia de Extremadura y la financiación de La Librería La Alianza de Badajoz.
EL LEGADO EXPOLIO DE LUIS ÁLVAREZ LENCERO
En nuestra familiar entrevista con Marifé, muy preocupada por el legado de Luis, nos ofreció que le adquiriéramos por una cantidad justa todo el Archivo de Luis. Rechazamos la oferta y le propusimos que el legado expolio de este escritor debía de adquirirlo una institución oficial extremeña. El contacto con Juan Tena Benítez me facilitó mucha información complementaria tanto para terminar mi edición crítica de la poesía completa de Manuel Pacheco como para proseguir en el estudio de Luis Álvarez Lencero, que se frustró ante el “No” recibido del director de la Editora Regional de Extremadura con una edición similar a la del de Olivenza de la obra literaria del escritor con raíces en La Nava de Santiago.
25 años después, tras el logro de haber puesto en valor la escultura El Vietnam en 2001, he retomado con visión más sosegada y con la perspectiva que da el tiempo el estudio y la lectura de la obra de un escritor cuya valía crece y aumenta cuando se le sitúa gracias a la objetividad que proporciona el método de la Memoria Inteligente Cajaliana, alejada siempre del sesgo de confirmación y de la ley de Campoamor –que tan en boga está en España en la que ante la opinión expresada por la oficialidad y sus acólitos—con la que el pueblo encadenado consciente o inconscientemente se defiende de la esclavitud y atadura que le oprimen recurriendo a la Verdad Desnuda, sin Torquemadas ni propaganda archiconocida, gracias a la intrahistoria que tan excelentemente defendió Miguel de Unamuno y sigue teniendo vigencia en los ciudadanos libres de intereses y necesidades.

MARIFÉ Y LA DIGNIFICACIÓN DE LA MEMORIA DE SU ESPOSO
Marifé fue muy generosa conmigo respecto a la dignificación de su esposo. Me dejó revisar todas las carpetas con documentos para sacar copia de cartas relacionadas con la amistad y fidelidad que mantuvieron en vida los dos poetas rebeldes de aquella Extremadura oprimida y vigilada por la censura. Nos obsequió a Rosa y a mí con una reproducción del cuadro El pan encadenado de Amalio García del Moral y Garrido. Nos advirtió que era el cuadro de los que poseía que más le gustaba a Luis Álvarez Lencero.
ADQUISICIÓN DEL LEGADO DOCUMENTAL “LUIS ÁLVAREZ LENCERO”
Ha pasado el tiempo. La Verdad del poeta sigue ganando terreno. Por efecto de las casualidades o por disposición de “El Señor”, como escribiría Luis Álvarez Lencero, tengo a mi vista gracias al deseo de los herederos de María Fe Baigorri Morentin el contrato original de “Adquisición del Fondo Documental “Luis Álvarez Lencero” del Servicio de compras y patrimonio de la Diputación de Badajoz, expediente 190799 N, de 25 de mayo por un precio de CINCO MILLONES DE PESETAS (5.00.000) según oferta de doña María Fe Baigorri Morentín, domiciliada en calle Jarauta, 3, 2º. 31001 Pamplona. El acta de recepción del suministro la firman el 25 de julio de 1999 el director del Museo provincial, don Román Hernández Nieves por la Administración y María Fé Baigorri Morentín por la empresa adjudicataria. Da alegría comprobar que una documentación infravalorada en torno a 1983 la Diputación de Badajoz rectificara en 1999 abonando un justo precio ofertado por la empresa adjudicataria. El doble del precio que nos ofertó en la primavera de 1998. El legado expolio de Luis Álvarez Lencero está bien custodiado por un organismo público y Marifé Baigorri disfrutó de un deshago económico hasta su fallecimiento, que no pudo llevar a cabo hasta julio de 1999.
En la presentación de mi edición de la Poesía completa de Manuel Pacheco en el otoño de 1999 en el Hotel Zurbarán con presencia del Consejero de Cultura de la Junta de Extremadura, Juan Tena Benítez me comunicó el final feliz que había conseguido Marifé para el legado expolio de Luis Álvarez Lencero. Me alegro de no haberlo adquirido en la primavera de 1988 coma era el deseo de Marifé, esposa viuda, que incomprensiblemente desde 1983, compartía pensión a partes iguales con la primera compañera del escritor. Disfruto con la lectura de este documento tan importante y valioso para la cultura hispanoamericana y de otros que por deseo de los herederos de la familia de María Fe Baigorri Morentín, a través del paso del tiempo, han hecho posible que Rosa María Lencero disponga en su archivo personal de un documentación original para acercarse a la intrahistoria lenceriana por medio de pruebas avaladas con la metodología de la Memoria Inteligente Cajaliana (MIC).












