La señora Mercedes Morán ha tenido más de dos meses para convocar el Consejo Agrario. Es verdad que se suele dar cien días de cortesía cuando se accede a un cargo público, pero en el caso de la consejera de Agricultura, ella misma debería haber acortado este plazo, dada la situación de sequía extrema y con la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica (EHE) encima de la mesa. Mercedes Morán debería haber actuado con mayor diligencia y no dejar de pasar el tiempo para ver si éste le solucionaba la papeleta.
En cuanto a la sequía, es este 2023 uno de los peores años de la serie histórica, dicho por los propios meteorólogos. Los ganaderos están sufriendo la escasez de agua y de paja y heno para sus animales. Quien quiera comprar pacas de paja tiene que pagarlas a 36 pesetas el kilo, vamos, una verdadera barbaridad. Con el pienso sucede lo mismo, estando el kilo a 50 pesetas más o menos, es decir, la ruina absoluta para las explotaciones ganaderas. Es verdad que la Consejería ha ingresado en las cuentas corrientes de los ganaderos una ayuda para paliar el desastre de la sequía, pero es claramente insuficiente.
Es por ello que las organizaciones agrarias, que no representan a la totalidad de ganaderos y agricultores de Extremadura, sólo a sus afiliados, piden más dinero porque de lo contrario se va todo al garate.
Tanto o más importante es la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica. Aquí la consejera ha demostrado tener una buena pachorra porque ha actuado cuando la enfermedad está en toda la región. Desconocemos si Mercedes Morán habrá observado una vaca enferma: le cuesta andar, tiene el morro sucio, los ojos saltones y una fiebre tan alta que le impide beber, por lo que los animales mueren deshidratados. Invitamos a doña Mercedes Morán a que nos acompañe a una finca de la región y vea in situ los estragos que está causando la EHE.
No vamos a pedir la dimisión de Mercedes Morán porque ni siquiera ha echado a andar en su nuevo cometido, pero sí le decimos que no nos gusta el postureo. Ni el suyo ni el de Luis Cortés, el inventor de La Unión después de la que montó en otra organización, pues ni la consejera de Agricultura puede estar dos meses tocándose la barriga ni el líder agrario puede afirmar que mueren 450 vacas al día porque él no las ha contado y, además, no es cierto. Si los veterinarios están encima de las explotaciones, la mayoría de las vacas se salvan. Por eso es necesario que la Consejería de Agricultura ayude con subvenciones al sector ganadero, ya que los veterinarios y las medicinas tienen, a veces, precios prohibitivos.
Muy mal por la señora Morán y muy mal por el señor Cortés, protagonistas por defecto y por exceso del primer Consejo Agrario de la era María Guardiola al frente de esta importantísima Consejería.












