A vueltas con las lealtades o fidelidades, según el contexto, de esta derecha política bicéfala y desorientada que nos gobierna en Extremadura, puesta de relieve durante las diferentes ferias que proliferan por nuestra región y a la espera del papel de unas u otras en la ya presente Feria Internacional Ganadera de Zafra.
Guardiola versus Camino y viceversa, con la caza y la ganadería como excusa, con el afán de protagonismo de dos mujeres con el claro objetivo de encabezar la alternativa a años de dominio apabullante del Partido Socialista Obrero Español.
Nuestra presidenta se ha descubierto como una luchadora infatigable y valiente, frente a los desafíos de propios y extraños, pues es bien sabido que los ataques letales suelen originarse en las filas propias, especialmente de los renegados o tránsfugas ávidos de un puestecito anteriormente negado en su formación de origen.
María Guardiola ha sido capaz de englobar a liberales, neoliberales, regionalistas, democristianos y conservadores en poco menos de un año y, según vamos viendo, una vez puestos los puntos sobre las íes en estos primeros meses de legislatura, los siguientes en ser fagocitados por la sonrisa inteligente de la líder popular van a ser los añorantes y dictatoriales ultranacionalistas de la ultraderecha.
En esta semana ha dado una imagen que, por esperada, no deja de satisfacernos y nos orienta sobre este fenómeno político que se empieza a destacar del resto de su espectro parlamentario, es muy significativa y la presenta como adalid de la totalidad de la derecha regional y de la lealtad institucional, tan necesaria en nuestra Monarquía Parlamentaria.
En la visita a La Zarzuela, ha transmitido al Monarca la consigna que todos los “extremeños de bien” le apoyan y ha definido a Extremadura como una región “siempre leal a España”, apostillando a renglón seguido que: “Extremadura necesita ser escuchada”.

Según ha informado la Casa Real, durante la audiencia, la nueva presidenta de nuestra Comunidad Autónoma, trasladó al Rey las prioridades del Gobierno autonómico y manifestó su voluntad para trabajar con el objetivo de que Extremadura crezca como se merece.
Si, como parece, Ángel Pelayo Gordillo Moreno estará más volcado en las labores propias de su ocupación y deseo en la capital del Reino, dejando como cabeza visible de la ultraderecha a Camino Limia (la consejera autodefinida como bróker), está claro que el nuevo Partido Popular lo va a tener muy fácil.
Si a ello unimos la “espantá” de Guillermo Fernández Vara y su afán capitalino es más que probable que lo que empezó como una aventura incierta que se antojaba casi imposible se vaya consolidando como una realidad duradera y con firmes cimientos para los próximos años.












