El mundo en el que el autor vivió, el carácter de la época, la formación intelectual, los libros que leyó, los que le influyeron y hasta el promedio de tiempo de vida de sus contemporáneos, quién mandaba en el mundo, si eran o no importantes las mujeres en la sociedad o qué avances sociales surgieron en su época, para luego preguntarnos ¿Qué es más importante lo que permanece o lo inmediato?
Los estudiosos se guían de la admiración y el respeto y los profesionales, por lo presente, es lo que opinaba T.S. Eliot, en un texto traducido por Marcelo Cohen, en un estudio crítico de Milton, un poeta con fama de antipático.
A nadie de mi entorno le interesa nada de todo esto. A mí tampoco mucho. No leo ni a Eliot ni a Cohen ni a Milton. Me conformo con dar bandazos de aquí para allá, leyendo a salto de mata lo que va cayendo en mis manos, sin control, caótico, como la vida misma.
Ahora que empieza la Feria del Libro de Mérida, en la que por supuesto, no encontraré libros de los nombrados, y a pesar de que habrá mucha gente paseando entre los stands colocados rodeando el Templo de Diana, diré, como siempre, que si no me veis por allí es porque me he quedado en casa leyendo y escribiendo.
También estaré indagando sobre si a alguien, de aquí a cien, doscientos o quinientos años, le importará el mundo en el viví, el carácter de mi época, mi formación intelectual -no mucha-, los libros que leí -¿Sabías que el primer libro que leí fue “Tartarín de Tarascón” de Alphonse Daudet que aunque es de humor me dio mucho miedo?-, los autores que me influyeron, -entre ellos, todo Franz Kafka, Herman Hesse, en especial su “El lobo estepario” o Albert Camus, pero también Jules Verne- y hasta el promedio de tiempo de vida de sus contemporáneos, -ahora ochenta y tantos años- o quién mandaba en el mundo, -dicen que EEUU, pero hace mucho leí que los países orientales encabezados por China-, si eran o no importantes las mujeres en mi sociedad, -todavía no o no lo suficiente- o qué avances sociales surgieron en su época -a saber-.
Y pensaré: ¿La gente volverá a preguntarse si es más importante lo que permanece o lo inmediato?
Me quedo con lo que permanece, que no es lo mismo que lo pasado por analizar.
Permanezcamos en el recuerdo de la mejor forma posible y haciendo no lo que nos dejen o lo que alguien piense por nosotros, sino cometiendo errores y aprendiendo, aún estamos a tiempo de ser nosotros mismos.
Fin.












