Ahora sí, el fin del Imperio Británico. La reina Isabel II ha fallecido a las seis y media de la tarde (hora española), ayer día ocho de septiembre de 2022; a sus noventa y seis años (según el comunicado oficial). La mujer más importante del Reino Unido en toda su historia, la historia del Estado y la de la reina. Con permiso de su tatarabuela la reina Victoria I de Inglaterra que, hasta este reinado, mantenía el record de permanencia en el trono.
Desde este medio de comunicación y siguiendo la línea editorial que nos distingue, expresamos nuestro más sentido pésame y dolor por tan importante pérdida, a su familia en primer lugar y seguidamente a todo el pueblo hermano del Reino Unido.
Históricamente ambas naciones hemos compartido objetivos y anhelos que, si bien con las dificultades propias de cada época, nos han conducido al excelente estado de las relaciones diplomáticas, políticas y afectivas que gozamos en la actualidad.
Cierto es que los más de setenta años de reinado dan para muchas anécdotas y sinsabores, pero hoy no es el día. Tan sólo permítannos resumir brevemente el reinado más largo de la historia. Dieciséis primeros ministros, de Winston Churchill a Liz Truss. Siete Papas, diecisiete Juegos Olímpicos y doce presidentes de los Estados Unidos de Norteamérica. Una fortuna de más de trescientos millones de euros y una más que compleja relación familiar.
Hoy es día de duelo y respeto a quien supo conducir a su pueblo en guerras, pandemias y otros devenires políticos inimaginables. Nexo de unión y figura indiscutible de referencia. Acompañamos el duelo y despedimos a esta soberana, verdadero referente de las monarquías europeas.
La reina ha muerto, ¡Dios salve al Rey Carlos III!












