Me doy cuenta de que algo no va bien (en mí) cuando me ofendo con tonterías. Y ahora todo son tonterías. O eso me parece. Por tanto -lógicamente-, siguiendo las enseñanzas de Aristóteles, si A es B y B es C, A es C. ¿No ves? Otra tontería más, eso sí, pero esta es la base de la lógica aristotélica.
Mientras escribo me viene a la cabeza no solo el nombre de Aristóteles, también el del lingüista, político y formador de opiniones llamado Noam Chomsky, del que dicen que es autor de la que llaman “Lista de las 10 Estrategias de Manipulación a través de los medios”.
Dudo que el texto sea suyo, pero aprovecho para colar (aquí pone ”colar”) la primera de las diez estrategias de manipulación mediática. La llama/n “La estrategia de la distracción”.
Y dice así: “El elemento primordial del control social es la estrategia de la distracción que consiste en desviar la atención del público de los problemas importantes y de los cambios decididos por las élites políticas y económicas, mediante la técnica del diluvio o inundación de continuas distracciones y de informaciones insignificantes. La estrategia de la distracción es igualmente indispensable para impedir al público interesarse por los conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética. Mantener la Atención del público distraída, lejos de los verdaderos problemas sociales, cautivada por temas sin importancia real. Mantener al público ocupado, ocupado, ocupado, sin ningún tiempo para pensar; de vuelta a la granja como los otros animales.”
Lo primero que me llama la atención que no dice quienes son las élites políticas y económicas (¿en EEUU’? ¿En España? ¿En China? ¿En Somalia, Mozambique, Arabia Saudí, Torrelodones? Qué decepción.
Parece ser que nos tratan como público (en la acepción número 6 de la RAE: Conjunto de personas que forman una colectividad) y no como contribuyentes o consumidores que no es lo mismo, claro. Nos desvían de los problemas importantes. A saber cuales son los problemas importantes (¿acuciantes, urgentes, de lesa humanidad?) de un indigente, los de un futbolista de Primera división o cuales fueron, por ejemplo, los de Nietzsche cuando con veintipocos años se cayó de un caballo y acabó como acabó de la cabeza. Como decía Alejandro Sanz, «No es lo mismo». Y es que no es lo mismo arte que hartar, no es lo mismo ser justo que ¡qué justo te va! No es lo mismo (con Alejandro Sanz me he venido arriba, otra tontería más)…
Luego están los “conocimientos esenciales, en el área de la ciencia, la economía, la psicología, la neurobiología y la cibernética.” Con lo que me gusta a mí la cibernética, no veas tú cuando sepa qué significa la palabra “cibernética”…
Con esto ya me doy por satisfecho. Ya he cumplido por hoy. Es una tontería más que me ha servido para rellenar el post de Facebook de hoy, el que hace el número 5103 (tengo que ponerlo para que la tontería sea perfecta).
Acabo acordándome que de las diez estrategias esas hay un par de ellas que son las más divertidas y ciertas. La cinco que dice: “Dirigirse al público como criaturas de poca edad.” y la siete que cuenta lo importante que es “Mantener al público en la ignorancia y la mediocridad.”, por no hablar de la que más se emplea hoy en día, la seis: “Utilizar el aspecto emocional mucho más que la reflexión”.
Todo cierto. Con matices como siempre.
Eso sí, si uno empieza a pensar, analizar y profundizar un poco tanta tontería (basta ya de tanta tontería, hoy voy a ir al grano, te voy a meter mano, cantaban los de Amistades Peligrosas) llega a la conclusión a la que llegó Nicholas Carr que dejó dicho por escrito que por culpa de pasarnos todo el día mirando pantallas (tele, móvil, ordenador, i-pod) somos superficiales, unos cabezas de chorlito incapaces de meditaciones profundas.
A ver si al final va a tener razón esa «Lista de las 10 Estrategias de Manipulación a través de los medios”.












