El otro día, en la Feria del Libro de Mérida -en el recinto del Templo de Diana que tanto placer está dando a los emeritenses-, cuando el tumulto era mayor, vi pasar a un famoso. O a mí me pareció famoso. Y no era escritor.
Me sonaba su cara de algo, pero me olvidé del asunto. Hasta que, otra casualidad, porque hace años que no veo el programa, lo vi en la Sexta Noche de tertuliano.
El tertuliano u opinador que vi en la Feria del Libro de Mérida es mucho más que eso (antes de que se me olvide, tengo que escribir una frase de Herbert Marcuse…) es un CEO, una palabra que vende mucho y que significa “Director ejecutivo que desempeña una función esencial, ya que básicamente es el encargado de tomar las decisiones y dirigir una compañía para que consiga sus objetivos a través de distintas estrategias.”
En lo poco que vi de la Sexta Noche alguien dijo que este señor -andaluz para más señas- es o ha sido el asesor para las elecciones autonómicas de María Guardiola, la próxima presidenta de la Junta de Extremadura.
Cuenta él -un señor de derechas que en un artículo de El Plural -un periódico supuestamente de izquierdas- que gracias a su asesoramiento y a que ha estado acompañado por los mejores, María Guardiola y por tanto el PP, ha ganado en la Comunidad Autónoma de Extremadura.
Está claro que después de tanto esfuerzo y tanto gasto, no se van a dejar ir la Presidencia.
El asunto me recuerda un poco a cuando también vino alguien de fuera para que Monago (PP) primero ganara las elecciones y luego Pedro Sánchez (PSOE) también las ganara. Me refiero al olvidado Iván Redondo, otro señor de derechas, pero que consiguió lo que nadie, que el PP ganara en Extremadura después de no sé cuántos años del PSOE en el Gobierno autonómico.
Y ahora me toca ir a la frase que escribió Marcuse hace muchos años (en mil novecientos sesenta y tantos) y que dije antes:
“Si el trabajador y su jefe se divierten con el mismo programa de televisión y visitan los mismos lugares de recreo, si la mecanógrafa se viste tan elegantemente como la hija de su jefe, si el negro tiene un Cadillac, si todos leen el mismo periódico, esta asimilación indica, no la desaparición de las clases, sino la medida en que las necesidades y satisfacciones que sirven para la preservación del «sistema establecido» son compartidas por la población subyacente.»
A lo mejor esto que dijo Marcuse suena muy rojo o muy anticapitalista (algún día me gustaría contar cuándo Podemos dejó de ser de izquierdas o “tan” de izquierdas, suena humorístico, lo sé, pero son cosas mías) pero me acuerdo de la frase esa de «de aquellos polvos, estos lodos», y se me pasa, o mejor dicho (que quizás tampoco tiene mucho que ver con esto): por cosas así yo no me peleo con familiares, amigos o conocidos por cuestiones políticas o ideológicas.
PD: El famoso tertuliano que vi en la Feria del Libro de Mérida es más bajo que en la tele (tenía que terminar escribiendo sobre él y no sabía cómo).
Fin.












