Los veranos, televisivamente hablando, suelen estar trufados de noticias que en cuanto llega septiembre pasan al olvido necesario. Necesario o interesado porque si alguien las necesita para algo, vuelven a resurgir. Un ejemplo muy claro es el llamado crimen de Alcásser que ocurrió hace treinta y un años y como está sin resolver, de vez en cuando, cual Guadiana, resurge sin tener en cuenta los sentimientos ni emociones de los familiares de las niñas asesinadas.
Este verano, que yo recuerde, empezó fuerte con Eva Amaral enseñando los pechos en un concierto, ocurrió hace veintitantos días, pero ya no se habla de ello. Luego le tocó el turno a un tal Daniel Sancho, presunto asesino y descuartizador que “como era guapo” (no sé si tanto como Medina y Luceño) o parecía que por ese motivo, salía a todas horas en televisión con eruditos opinadores analizando todo lo que ocurrió como si les fuera la vida en ello o les pagaran. De aquí pasamos a lo que aún colea hasta que sea arrasado por el tsunami Puigdemont: el caso de la futbolista Jenni Hermoso y el tal Rubiales. Está muy bien que se muestre lo que hizo el presidente de la Federación de fútbol no se tiene que hacer -se entienda o no- lo malo es que ya digo, pasará al olvido antes de que nos demos cuenta. Y si no, al tiempo.
Todo esto viene porque me he acordado de lo divertido que resultó algo que sacaron en agosto de hace dos años, aprovechando la falta de noticias (es un decir) veraniegas. Y es cómo dijeron que era el oficio de la novia del obispo -ya ex obispo- Xavier Novell.
El 23 de agosto de 2021 renunció a su cargo de obispo. El motivo fuela relación sentimental que venía manteniendo con Silvia Caballol, psicóloga clínica, sexóloga y autora de narrativa erótico-sádica, eso dijeron. La parejase casó por lo civil en noviembre de ese año y Novell se puso a trabajar en una empresa dedicada a la inseminación artificial porcina, algo que también causó algo de divertimento. Así es el género humano español.
Ya nadie se acuerda de la pareja Novell y Caballol -tuvieron gemelas- como nadie se acuerda del pequeño Nicolás, Carromero, Toni Cantó, Juana Rivas que tanto indignó a tanta gente o de otros nombres que pasaron al olvido como una nube de verano, aunque ya digo, seguro que resurgen de sus cenizas cuando fuere menester para alguien.
Fin.












