Cada vez que me da por reordenar mi biblioteca me acuerdo de la suerte que tenía el personaje del cuento corto de Juan Ramón Santos (Plasencia, 1975) que primero ordenó sus libros por colecciones y como no le gustaba porque le parecía vulgar, como si los hubiera comprado para adornar las paredes, cambió de método.
A mí se me ocurrió algo parecido, colocarlos por editoriales. Tengo muchísimos de Anagrama, casi todos de de la luna libros, de Seix Barral, de bolsillo, de Lumen, de Páginas de Espuma, de Círculo de Lectores. Y también de muchas otras editoriales en la que muchos de los tomos son el mismo tamaño y color como Impedimenta, Periférica o los de poesía de Visor, Liliputienses o La Garúa. De estas dos últimas editoriales un día, hace años, me dio por comprar un buen puñado de libros, todavía los disfruto.
Como a veces el escritor se mimetiza en el personaje del que cuenta sus hazañas, Juan Ramón Santos, en su cuento, como no le gustaba el orden por colecciones de sus libros, los cambió y los alineó por tamaño.
Un amigo mío que tiene mil y pico ejemplares los tiene así, de mayor a menor tamaño. De esta manera, si no tienes una buena memoria visual, tiene que ser un poco entretenido encontrar el que buscas.
Este método le pareció interesante al coleccionista de libros del relato, pero no acababa de convencerle por lo que desistió y los puso por orden cronológico.
Eso intenté yo con los libros que tengo de Historia: desde los de antropología o las novelas de Auel hasta uno que me regalaron el otro día que habla de la sociedad en 2024, pasando por otros sobre la Edad Media, siglo XVIII, XIX y XX y más.
Aparte de que para mí significaba mucho trabajo y tiempo, resultaría muy pedante, como pensaba el personaje de JRS que decidió volver a modificar la organización de su biblioteca y hacer como en las grandes bibliotecas, ponerlos por orden alfabético de autores. Si lo hacían así los que sabían, por algo sería.
Además, empezó a ordenar sus libros por materias, dividiéndolos en “Ensayo, Novela y Poesía”.
Quedaban perfectos, pero faltaba algún retoque, algo no le cuadraba. Y es que tendría que aumentar su biblioteca con nuevos autores, nuevos títulos y nuevos géneros.
El problema para el protagonista del cuento de Juan Ramón Santos era que su biblioteca no podía estar desterrada en su dormitorio, que para que alcanzara la perfección la tendría que poner en el corazón de su casa por lo que “Entonces, recogió solemne sus tres libros y se los llevó, bajo el brazo, al comedor”.
Primera nota final: Así los tengo yo, ordenados primero por géneros: Novela, poesía, teatro, ensayo, Diarios, biografías, autobiografías y memorias, viajes, escritura creativa, periodismo, de Mérida, historia, política, cómics…y luego por orden alfabético de apellidos de autores y autoras.
Segunda nota final: El cuento del que he sacado la historia se titula “Biblioteca”. Pertenece al libro publicado por de la luna libros titulado “Palabras menores (Cortometrajes)” de Juan Ramón Santos del que por cierto, acabo de terminar de leer una gran novela que, lo digo como lo siento, si hubiera sido editada por una de esas editoriales de enjundia como Impedimenta, Anagrama o Lumen, sería considerada, que lo es, como de lo mejor hasta ahora de lo que he leído de 2024. Pero está en la emeritense de la luna libros, de menor renombre, pero de igual o mejor cuidado y calidad literaria que las nombradas. Se trata de “Río Cárdeno”, que es de esas novelas que parece que te hipnotizan porque no puedes parar de leer, esperando qué ocurrirá después.
Tercera y última nota final: todos los libros de mi biblioteca no me caben debajo del brazo, son más.
Fin.












