Tengo delante de mí una revista barcelonesa titulada “La Ilustración Artística”. Es de agosto de 1902. De hace 121 años.
En mayo de aquel año, Alfonso XIII de Borbón -que era rey desde que nació porque su padre había fallecido cinco meses antes de que Alfonso XIII naciera- cumplió los dieciséis años de edad y juró la Constitución de 1876.
A tan tierna edad inició su reinado sustituyendo a su madre María Cristina de Habsburgo y Lorena que había actuado de regente mientras él era un niño (la mayoría de edad estaba en 21 años, pero según para quién o para qué).
El primer artículo de la revista “La Ilustración artística” está escrito por Emilia Pardo Bazán que tenía sección propia. Junto a ella escribían otros grandes escritores de la época como fueron Emilio Castelar, Leopoldo Alas “Clarín”, José Echegaray, Francisco Giner de los Ríos, Francisco Pi y Margall, Menéndez Pelayo, Valle Inclán, Pérez Galdós o Juan Valera. Casi todos hombres.
Además de los artículos, los cuadros, imágenes, láminas, grabados y fotografías que aparecen en la revista son todo un lujo para la vista y la imaginación.
Aquel 1902, tan cercano a los desastres del 98, la sociedad española vivía “convulsa” (estremecida, crispada). No había una verdadera representatividad política de amplios grupos sociales (liberales y conservadores no se ponían de acuerdo en nada: lo mismo lo de Frankenstein no es de ahora).
La situación de las clases populares era pésima, en especial las campesinas ¿Qué tal ahora?. La ignorancia, la incultura, la falta de educación y de alfabetización era el pan nuestro de cada día. A esto había que añadir los problemas derivados de la guerra del Rif y, por aquellos entonces, también, los del catalanismo –ya para entonces para los catalanes Cataluña era una nación con una base histórica– aunque no con tanta “propaganda” por “ambos lados” (España, independentismo catalán) como actualmente.
Hasta ahora se pueden ver ciertos paralelismos entre 1902 y 2023. Y más si imaginamos que el Rif sigue en Marruecos (o comparamos los gastos de esa guerra con los que genera ahora mismo la guerra de Ucrania-Rusia-EEUU-OTAN).
Esto que escribo es un poco en clave de humor: si continuamos con el paralelismo y contando con que Alfonso XIII fue “sustituido” (¿destituido?) en 1931 por la Segunda República, a este ritmo, de aquí a 29 años (en 2052) llegará la Tercera República por lo que nos cogerá a todos (conociendo la media de edad de quienes miramos Facebook) muy mayores (a mí con 87) y sin muchas ganas de darle importancia al asunto.
El artículo que estoy leyendo de Emilia Pardo Bazán se titula “La vida cotidiana. Parlamentarismo”. Son ocho columnas a cual más interesante. Habla de un Congreso Católico que se vive en aquel agosto de 1902 en Santiago de Compostela (¿Otro paralelismo con el JMJ –Jornada Mundial de la Juventud– de Lisboa de estos días?) y de la novela “Brujas la muerta” de Rodenbach, primera novela visual o ilustrada con fotografías como gusta ahora.
Y también de que la gente protesta porque quiere jornadas de ocho horas (¿En 2023 queremos trabajar cuatro días a la semana?) y trabajo para las mujeres y los niños (esto leo: las mujeres no trabajaban…). O que –dice la Pardo Bazán– traían revuelto al pueblo ciertos asuntos del cabildo y de un arzobispo y de los dineros “por la barandilla de una catedral”. Y me acuerdo de los IBI que no paga la Iglesia.
Al final Pardo Bazán compara los hábitos y gustos — inalcanzables para el populacho– de la nobleza del siglo XVIII comparándolos con los de ese siglo XX recién comenzado que son otros lujos. Y me acuerdo de una tal Yoryina, creo que se llama así la esposa de Cristiano Ronaldo y de tantos millonarios/as que salen en los medios de comunicación-
Y que “nadie puede evitar lo que el tiempo da de sí” a pesar del pesimismo con el que ciertas personas reprueban los adelantos de la era moderna (el cemento Porland, las duchas eléctricas…).
Y es, termina diciendo Emilia Pardo Bazán, cada vez hay más personas que tienen más fe en el médico, “si a mano viene”, que en el confesor. Lo cual venía a ser un adelanto para la época.
Como la vida misma. La de 1902. La de 2023.
Fin.












