El hostelero no es el culpable. El vecino tampoco. Toda la responsabilidad la tiene un Ayuntamiento rancio como el que dirige el alcalde Fernando Pizarro García-Polo, que está elaborando una Ordenanza Municipal sobre Ruidos que demoniza a los profesionales y no da soluciones a los placentinos que lo único que piden es descansar para poder afrontar el día a día con normalidad.
El pasado día 6 terminaba el plazo para presentar alegaciones al articulado que ha confeccionado el equipo de gobierno del PP de la ordenanza. Todos los males racaen en los hosteleros, hasta el punto, que el PSOE opina que buena parte del articulado es ilegal, porque focaliza todo lo negativo en los profesionales y deja fuera de la ordenanza a otros elementos que producen ruido y molestan al vecindario.
Estén estos artículos viciados o no, el problema es el de siempre: Fernando Pizarro García-Polo no consensúa con los actores políticos y sociales un texto que influye, y de qué manera, en el bienestar de los vecinos. Aún, después de todos los meses que se sigue hablando de los ruidos y de la redacción de una ordenanza, el alcalde de Plasencia no se ha reunido con ninguno de los partidos de la oposición ni con el movimiento asociativo (vecinal y empresarios) y da curso a un texto sesgado y carente de voluntad de consenso.
Es la forma de hacer política que tiene este alcalde, aunque, en verdad, no estamos muy seguros de que sea él el que lleve los pantalones en esto de llevar las riendas de la ciudad y no sea su Gabinete de Comunicación nazi el que, de verdad, sea el que quita y pone sobre los asuntos que se dirimen en la ciudad. No sabemos si el señor Pizarro y su jefa de prensa tienen algo más que una relación laboral, pero no nos equivocamos si decimos que la señora Fernández Orantos manda y manda mucho. Ella debería orientar al alcalde de cómo abordar distintos asuntos pero, lejos de ello, le azuza para que se siga enfrentando con toda la ciudad menos con aquellos que les bailan el agua y que, en verdad, son los que viven a cuerpo de rey.
Fernando Pizarro García-Polo está tardando en llamar a Alfredo Moreno como jefe de la oposición e intentar arrancar del socialista, al menos, un compromiso de diálogo fuido en esta ordenanza y en asuntos conflictivos como, por ejemplo, la condonación que desea de lo sufragado de las huertas de La Isla. Y una vez concluido este diálogo, llamar a Podemos y Vox y hacer de la Corporación Municipal un todo para negociar lo que haga falta. Si es que la oposición no pide tanto: sólo un poco de atención.
Sin embargo, la señora Orantos aconseja al alcalde todo lo contrario y así es imposible que se lleve bien con todo el mundo, incluido Diario de Plasencia. Fernando Pizarro García-Polo ganará en las urnas y nadie se lo discute, pero no pasará a la Historia de Plasencia como un edil sino como un chapuzas que únicamente buscó el beneficio propio y pasó literalmente de todos los vecinos, que es lo que está haciendo con la Ordenanza Municipal sobre Ruidos, un texto hecho a la medida de unos cuantos sin importar la generalidad.












