«Están negociando entre hermanos y, sin embargo, están a cara de perro». Es lo que decía este jueves a Diario de Plasencia un alto cargo del Partido Popular, sobre la negociación que comenzaron los equipos de PP y VOX el pasado viernes. Una semana después y con la fecha del 20 de junio a la vuelta de la esquina para que se constituya el Parlamento regional «cogérsela con papel de fumar no conduce a ningún lado», remata esta fuente.
La negociación estaba prácticamente cerrada hasta que el martes se supo sobre el acuerdo PP-VOX en Valencia que permite a los de Abascal entrar en la Generalitat con sus propias consejerías. Entonces la negociación se paró y la pregunta surgió de forma expontánea: «¿Por qué no puede reeditarse el pacto PP-VOX como ha sucedido en la Generalitat de Valencia en Extremadura?» Parece que todo lo hablado queda en suspenso, aun reconociendo que las negociaciones están muy avanzadas, pero los negociadores están quietos.
Se sabe que Ángel Pelayo Gordillo Moreno, líder de VOX en Extremadura ha hablado con Santiago Abascal. Lo dicho por ambos no ha transcendido, pero algunos analistas coinciden en señalar que Gordillo Moreno será, finlamente, presidente de la Asamblea de Extremadura y María Guardiola presidenta de la Junta de Extremadura.
VOX no entraría en el Gobierno de Guardiola y ejercería una oposición crítica al PP. El lunes, si no antes, María Guardiola comparecerá ante los medios de comunicación y el líder de VOX hará lo mismo para explicar el acuerdo de la Asamblea para mí y la Junta para tí. Suena algo frívolo pero Guardiola debería comentar con profusión por qué no quiere un gobierno de coalición, pero sí los votos de VOX, para ser presidenta y poder llevar a cabo las casi 900 medidas que tiene su programa electoral.












