No tengo ni idea de quiénes son los buenos y los malos en la guerra de Ucrania. Suena extraño porque solo tengo claro que a finales de febrero de 2022 las tropas rusas invadieron parte de Ucrania.
Desde entonces -leo-, más de 7,2 millones de ucranianos han abandonado el país y más de 6,9 millones se han desplazado internamente. Y han perdido la vida miles de personas.
Estamos tan acostumbrados a que nos apabullen con cifras que ya no nos dicen nada. O casi nada. Son datos que no dan pie a la imaginación.
Es más, y no exagero (un ejemplo), he escuchado a una persona contar el menú que comieron “las hijas de la reina Leticia” que les produjeron una gastroenteritis y no sé qué más. Y no tenía ni idea de que la guerra en Ucrania seguía (como hay tantas y ya no se habla de ella…)
Dicen que es cosa del cerebro, que sabe diferenciar entre lo abstracto (7,2 millones de ucranianos) y lo concreto (las hijas de la reina), pero yo, demostrando mi clara superioridad moral (es ironía, pero antes de que me lo repitan, ya lo digo yo) y sentado delante de mi ordenador, me dispongo a escribir que, para saber un poco más sobre la guerra de Ucrania, he leído “En la estela de la guerra de Ucrania. Una glosa impertinente” (ediciones Catarata) que Carlos Taibo (ha sido profesor de Ciencia Política durante treinta años) fue escribiendo nota a nota desde el inicio de la guerra.
En los antecedentes del libro cuenta que desde su independencia en 1991, Rusia lo ha probado todo en la búsqueda de una relación cordial con Occidente. Putin hasta llegó a respaldar a EEUU después del 11-S o en las intervenciones militares estadounidenses de Afganistán (apoyo) e Irak (silencio legitimador).
A cambio, Rusia no recibió ninguna recompensa, al contrario, EEUU defendió una nueva ampliación de la OTAN beneficiando a tres repúblicas ex soviéticas del Báltico, además, EEUU respaldó las «revoluciones de colores» que colocaron en el poder a fuerzas políticas hostiles a Moscú en Georgia, Ucrania y Kirguizistán.
Pero todo es mucho más denso y complicado.
En unos pocos renglones no puedo resumir un libro de 140 páginas plagado de fuentes, datos, nombres y títulos de los libros que utilizó Carlos Taibo (aparte de su conocimiento y experiencias) para escribir el suyo.
El libro no sirve para justificar nada, pero sí para ampliar conocimientos con datos y detalles que no cuentan los medios de (in)comunicación e imaginar que una guerra no “salta” así, de pronto, que tiene sus escenarios, sus antecedentes. Por hablar, Carlos Taibo en él habla un poco sobre el colapso (que nos acecha o sobre ecofascismo.
En definitiva, solo veo una guerra que dicen ha transformado el mundo (sobre todo para los asesinados y los desplazados, añado) en donde pierden los de siempre y en donde la lógica dice que los buenos son los invadidos (Ucrania) y los malos los invasores (Rusia), pero no todo es tan simple como nos lo cuentan y es que en definitiva cualquier guerra es un horror y un fracaso como seres humanos.
No sé si sirve de mucho -seguirá habiendo muertos y desplazados en Ucrania-, pero este libro de Carlos Taibo me ha dado otra visión de lo que ocurre, me ha hecho pensar en lo compleja y absurda que puede llegar a ser la vida (eso sí, insisto, sentado delante de un teclado y un ordenador…).
Y lo digo siempre, es mejor leer libros (sin pensar en prejuicios, “intereses” o ideologías) que no leerlos sobre todo si son tan enjundiosos como estos.












