Por casualidades de la vida aparecieron en mi teléfono móvil una serie de fotografías en las que quedaban reflejadas la situación en la que se encuentra el césped del Estadio Municipal de la Ciudad Deportiva de Plasencia “Francisco Gil” y desde luego, observando lo que en ellas aparece y conociendo, como conocimos al propio Paco, este sin ningún género de dudas se avergonzaría de que su Plasencia, él que siempre se desvivió por su UPP y por su campo, se llevaría las manos a la cabeza al ver el Estadio que lleva su nombre se encontrara en una situación tan lamentable a tan pocos días del inicio de una nueva temporada futbolística. ¡Ay si Paco levantara la cabeza! hubiera corrido “a gorrazos” a los responsables de tal desastre.

Pero lo más curioso es que la decisión de mejorar el terreno de juego se tomó hace tres meses, tiempo más que suficiente como para llegar a tiempo a septiembre con la seguridad de poder ofrecer a los clubs placentinos un lugar mínimamente decente donde practicar fútbol. Porque ya son bastantes las temporadas en los que jugar con un balón en ese lugar suponía un esfuerzo supremo a los jugadores ante la carencia de césped, las irregularidades del terreno, la falta de drenaje, el barro tras las lluvias, la falta de cal que incluso impedía desde las gradas vislumbrar las áreas, la penumbra al llegar la noche ante la falta de luz en las torretas, la falta de agua caliente en las duchas o el propio hecho de no poder entrenar durante la semana para “preservar” lo ya “desamparado”. Jornada tras jornada Plasencia y su maltrecho campo de fútbol municipal eran noticia negativa y venir a la capital del Jerte era un suplicio para contrarios que, ellos sí, se quejaban sin rubor de la vergüenza.
Ahora de nuevo se han puesto manos a la obra y parece a tenor de lo visto que los resultados los hubieran firmado los mismos “Manolo y Benito” de famosa serie en los que los protagonistas eran unos auténticos chapuzas. Entre las teóricas mejoras están unas nuevas bocas de riego. Para ello, en vez de canalizar los conductos por fuera del terreno de juego, como según señalan los expertos en la materia consultados, lo han hecho cruzando el terreno y por tres partes, y encima de las tuberías se ha vertido cemento, sobre el que en teoría debería crecer el césped, que evidentemente brilla por su ausencia. El campo está rodeado además de hoyos con el consiguiente peligro para jugadores y donde se supone que el césped debería estar en perfectas condiciones los que hay en realidad es grama.
Pero para más inri, y sinceramente espero no se ajuste a la verdad, me informan que las nuevas bocas de riego están situadas de tal forma que “no pueden regar el campo en su totalidad”. Tiempo tendremos de comprobarlo, si así fuera, con los “gorrazos” no habría suficiente.
Estas obras han impedido a los diferente clubs de Plasencia poder entrenarse y por tanto han tenido que utilizar otras instalaciones, casi siempre en el “futbolín” del campo de césped artificial de la propia Ciudad Deportiva, ya que no hay ningún otro campo de fútbol en Plasencia y para la disputa de los partidos de pretemporada se han marchado a Malpartida de Plasencia, Jaraíz o cualquier otra localidad con un campo decente. Tanto a la U.P. Plasencia como el Ciudad de Plasencia les condiciona muy negativamente esta circunstancia. Además los socios y/o abonados no sólo no pueden ver a su equipo en casa sino que les obligan a desplazarse.

El terreno de juego de la Ciudad Deportiva es tan sólo la punta del iceberg del calamitoso estado en que se encuentran el resto de instalaciones deportivas en la ciudad placentina. Hemos empezado por esta ante lo inminente del comienzo de liga, pero ¿qué me dicen del Pabellón Municipal y sus afamadas goteras? Esa querida “Bombonera” donde vivimos momentos apasionantes, cuando Plasencia era Plasencia.
Tiempo habrá de hablar de ello, de lo que fuimos y de lo que somos. De tener equipos temidos y optando a subir a toda una ACB a desaparecer del mapa baloncestístico masculino. De pelear por subir a la segunda división, a una UP Plasencia que luchará por mantenerse en la quinta categoría nacional, de un Ciudad de Plasencia en una Tercera competitiva a navegar por unas ligas casi comarcales. Tiempos aquellos en los que la ciudad tenía un equipo juvenil en la élite nacional del fútbol. ¿Cómo hemos llegado hasta aquí, porqué y quién nos está empujando al abismo?…Buscaremos las respuestas, porque como dicen mis amigos gallegos “habelas hailas”, pero a diferencia de su impronta, aquí sí las encontraremos.
¡Ay Paco…cómo está tu Plasencia!













Es una vergüenza que un campo de ensueño en su momento se vea cómo está. Te aseguro que mi padre no lo hubiera consentido, hubiera removido lo que hubiera hecho falta. Pero hay muchas cosas en Plasencia que ya no son como eran. Esperemos que tomen cartas en el asunto.
Gracias por tu artículo, es verdad todo lo que dices.