Al igual que ocurriera en las autonómicas y municipales en Extremadura, los vencedores derrotados y los segundos eufóricos. Es el lenguaje no verbal una suerte de moderna “máquina de la verdad” donde la cara es el reflejo del alma. “Conchita”, alumna destacada de Julián Lago, la reina del “PoliDeLuxe”, anda atareada buscando trabajo pues su negocio es ruinoso por innecesario.
Qué carita la de don Alberto Núñez Feijóo y qué pícara la de doña Isabel Díaz Ayuso, vestida de rojo rebelde, destacando entre el blanco disciplinado y orgánico de la fúnebre celebración en la victoria pírrica en el balcón de Génova 13. Don Borja Semper Pascual, mientras tanto, situado en segunda fila y atareado recogiendo papelillos del suelo y lanzándolos al aire, retardando de esta forma dar la cara.
Y sonrisa divertida de Ayuso y contrapuesta a la estupefacción de Feijóo, cuando los interventores y apoderados del Partido Popular, congregados a las puertas de la remodelada sede nacional que, quizás ensordecidos por el pinchadiscos o animador sociocultural elevado en su andamio a las alturas, corean Ayuso, Ayuso, Ayuso…
Iván el “Terrible”, disfrutando como comentarista y analista de cabecera en una televisión de ámbito nacional, que del agua vertida… alguna recogida. Don Narciso Michavila, presidente y fundador de GAD3 Consultora, entonando el “mea culpa” de sus aciagas previsiones y asumiendo que en esta ocasión no han estado acertadas y han podido influir de modo principal en las desmesuradas expectativas de sus clientes.

Desde nuestro punto de vista, reafirmación de la pluralidad de España, en esta España progresista y plural. Nación diversa que recoge múltiples sensibilidades y que al tiempo regresa al bipartidismo, defendiendo con uñas y dientes los derechos individuales o colectivos. Donde feministas, pensionistas, colectivos LGTBIQ+, ecologistas y demás, al grito de ¡No pasarán!, no están dispuestos a que la derecha minimice sus derechos.
El Partido Popular, heredero de Ciudadanos y escorado a la derecha, consigue arañar votos a la ultraderecha nacional católica de la Falange, Yunque y demás acólitos añorantes de tiempos pretéritos y dictatoriales; tantos o más de los que cede en el centro del espectro político al PSOE.
Sumar, restando todo lo posible y más, como pareciera obligación de los antiguos y “poliamorosos” cachorros de las juventudes comunistas, inmersos en sus centenarias purgas cainitas, por más que sonrían y se tiñan o aderecen el peinado. Del rojo al violeta tornando al rosa “Barbie Superestar” (que guasa la de doña Yolanda Díaz Pérez el día de reflexión, yendo a ver el estreno, rosa chicle, de la película junto a sus “amiguis”).
En definitiva y a la vista de los resultados, la mayoría de los ciudadanos han votado y decidido un Gobierno de coalición, hipotecado a los PNV, Bildu, BNG, ERC Y Junts. Seguro que buena parte de los españoles estarían felices si PP y PSOE llegaran a un acuerdo, pero eso visto la catadura moral y visión política de sus actuales dirigentes será imposible con un Sánchez exultante por haber perdido y un Feijóo, triste y cansino, empeñado en modificar las reglas del juego democrático y constitucional una vez sabe el resultado.

En otros tiempos, en el Partido Socialista Obrero Español se discutiría el rumbo a tomar tras los resultados de la acalorada jornada del domingo día 23 de julio de 2023. Actualmente y vista la trayectoria del “Ave Fénix” socialista se nos antoja imposible. Metamorfosis de federación a feudo fediverso. Todos ganan, España pierde.












