A vueltas con el tren de Extremadura, como curiosa referencia. Ya se utiliza como expresión o frase hecha y mucho nos tememos que para las próximas décadas. Tal parece que ocurrirá como con el dicho popular del “Rosario de la Aurora”, por el que aún, habiendo pasado siglos desde su origen, sigue siendo símil de pelea multitudinaria y tumultuosa. Tras más de nueve siglos, y habiéndose disminuido el número de rezos de avemarías desde los ciento cincuenta originales, sigue en el acervo cultural popular.
“Todo es mentira”, es el título del programa de don Ricardo Mejide Roldán (Risto Mejide), muy acorde a la situación que en nuestra región acontece. Affaire amoroso aparte, el famoso publicista, polemista y presentador de televisión triunfa con su programa de la “Cuatro”. Programa fresco y divertido a la par que riguroso.
Buena parte del éxito obtenido se debe a la constelación que le acompaña y que con un ameno y agradable sentido del humor trata los temas diarios, dándole a las noticias un matiz satírico y burlesco, muy de agradecer en estos tiempos críticos y belicosos.
Es en este contexto, y ya en la sobremesa, donde se ha tratado la noticia del tren o mejor dicho del autobús ferroviario que, cuál si fuera la devota hermandad emeritense homónima y del barrio aledaño al puente de hierro, procesiona lenta y religiosamente desde Badajoz a dónde buenamente alcanza a llegar…
Más les valdría contar con los hermanos costaleros que, a paso firme y creyente, parten desde la Basílica de nuestra Mártir Santa Eulalia en la Internacional Semana Santa emeritense. Ellos al menos salen y llegan con puntualidad, cubriendo el trayecto entre saetas y silencios que a los aquí nacidos nos erizan el vello.
Cierto igualmente que los raíles nuevos pueden verse desde la autovía A-66 a la altura de Cáceres. Sin sustituir todavía los de madera, para los que desde estas líneas solicitamos la declaración de Bien Histórico de Interés Cultural por su antigüedad y por la necesidad de conservación para su estudio por las generaciones venideras.
¡Qué buen material y qué buena función la que estos decimonónicos raíles han desempeñado!
Las catenarias por su parte se adelantan y ya han logrado llegar en sentido descendente o noreste-suroeste, desde Cáceres a Mérida y desde aquí hasta Badajoz. Cómo si hubiera prisa o urgencia. Otras cuestiones son las necesarias subestaciones eléctricas cuya misión será, Dios mediante, facilitar el sustento a la dos veces inaugurada y no finalizada obra ferroviaria.
Los “Alvias” por su parte siguen intranquilos en el banquillo o calentando en las bandas, esperando a que el árbitro les indique que les ha llegado el momento tan ansiado de sustituir a los inexistentes “AVEs”.
Desafortunada y algo tramposa la intervención de doña María Guardiola Martín. Cierto es que, tal y como se enarbola al inicio de tan famoso programa de televisión: “¡Todo es mentira!”. Ocurrencia, tras ocurrencia y objetivo cumplido… ¡Qué hablen, aunque sea para bien! Concluimos: “Todo es mentira”.












