Sólo un periódico que divulgó sesgadamente que Santiago Ramón y Cajal era misógino y quienes intentaron sin fundamento alguno suprimir el Marquesado de Ramón y Cajal son los únicos que han usado métodos sesgados contra don Santiago Ramón y Cajal, ignorantes de los métodos de la Memoria Inteligente Cajaliana.
El activismo sesgado es una actuación social muy alejada de la metodología Cajaliana que busca la Verdad con pruebas razonadas y argumentadas. Las emociones mueven tanto al amor como al odio en el quehacer activista.
La MIC ni odia ni ama: sigue caminos y sendas que buscan la Verdad.
El 22 de julio de 1935 España valoró dignamente a Santiago Ramón y Cajal emitiendo un billete de banco por valor de 50 pesetas.
En 2023 España conserva el monumento de Victorio Macho en El Retiro de Madrid y los filatélicos, su billete con foto de Cajal en el anverso y la escultura de Victorio Macho en el reverso.
El Museo Cajal en 2023 es sólo una palabra volátil en boca ministerial.
España está perdiendo su Memoria Cultural. Sólo un siete por ciento de la población española conoce el valor científico y social de Santiago Ramón y Cajal y un exiguo tanto por ciento sabe algo de Victorio Macho, el ilustrador de la primera edición de “El miajón de los castúos” (1921).
El problema de España sigue siendo un problema de cultura como decía muy bien dicho Santiago Ramón y Cajal.
La Mecedora Habladora, que es cajaliana, conversa siempre conmigo y me repite una y otra vez y me casca como Siri o Hey Google la frase de Cajal:
«Se ha dicho hartas veces que el problema de España es un problema de cultura. Urge, en efecto, si queremos incorporarnos a los pueblos civilizados cultivar intensamente los yermos de nuestra tierra y de nuestro cerebro, salvando para la prosperidad y enaltecimiento patrios todos los ríos que se pierden en el mar y todos los talentos que se pierden en la ignorancia.»
Muy agradecida está hoy la Mecedora Habladora y le manda un fuerte abrazo a Carlos Baena García, por el envío de este billete tan histórico y cultural donde, recordando a Cajal, se enseña quién fue el escultor de Dolores Ibárruri que escuchó elogios a su escultura en boca de un ministro, de don Antonio Machado y Tomás Navarro Tomás, cuando el Gobierno de España tenía su sede en Valencia.
La Memoria Inteligente Cajaliana recuerda, no olvida, busca la Verdad y educa sin veleidades pasionales sin que prime en ella, en su taller-laboratorio, ni el Amor ni el Odio. La Memoria Inteligente Cajaliana es cognitiva, experimental y nada emotiva y se desvive en busca de la Verdad.












