«No hay nada oculto que no se descubra algún día, ni nada secreto que no deba ser conocido y divulgado».
(S. Lucas 8, 17)
La Biblia, en el CANTAR DE LOS CANTARES escritos por Salomón ( Cap I,4), tiene un relato que, sin duda, oculta una situación que no es difícil de comprender, por la que el lector imagina que Salomón tendría alguna de las mujeres de su harén negra y esta, ante el rechazo de las otras, se defiende.
«Negra soy, pero hermosa, hijas de Jerusalén, así como las tiendas de Cedar, como las pieles de Salomón.»
Me he ido a los comentarios que sobre este pasaje hace Felipe Scío en una Biblia que llegó hasta mí, entre otros libros, del hermano de mi abuelo, que debió de tener una excelente biblioteca, y que se editó en 1793.
«Negra soy, yo lo confieso, hijas de Jerusalén; más en todo el resto, soy hermosa y bella y digna de ser amada.» Y se refiere a las tiendas de Cedar, porque este pueblo nómada tenía unas tiendas cuyo exterior, cubierto de pieles, no era muy vistoso pero en su interior, como las de Salomón, estaban «adornadas de magníficos y preciosos muebles». Y sigue glosando esta frase. «La Gracia de Dios adorna interiormente con sus más ricos e inefables dones las almas de los justos».
Estos comentarios le podrían ser muy útiles a cualquier predicador que nos contaría que lo importante en la figura de la Virgen de Guadalupe, no es la imagen, el exterior, sino la gran riqueza interior que acumula por la gran devoción que se le tiene y que aúna los sentimientos, no sólo religiosos sino también, identitarios y de autoestima, de una región y de unas personas, muchas de ellas víctimas del gran exilio de los años 60 y 70 y que vuelven sus ojos, aunque sea a miles de kilómetros hacia ella, para no quedarse «huérfanos», en regiones en las que ya no se sienten a gusto, pese haber sido protagonistas en la consecución de la riqueza que poseen en la actualidad.

¿Pero, por qué es negra?
Y no es la única que lo es, lo que se ha convertido en un enigma. En el Siglo XI, se produce una gran devoción a la Virgen María, que se refleja en la gran cantidad de imágenes de la madre de Cristo que se realizan. Y algunas de estas estatuas hasta el Siglo XV son negras. Las explicaciones han sido muy dispares, desde los que dicen que se oscurecieron por el humo de las velas –algo no muy real, ya que bastaría intentar limpiarlas y saldría su color original–. A otras, muy pocas, que se pintaron realmente de negro pero estas llevan una inscripción que no admite dudas, como la «Madonna nera» ( La Virgen negra) de Tindari (Sicilia), que lleva escrita la frase bíblica, «Nigra sunt sed formosa» ( Negra soy pero hermosa).
¿ Por qué estas imágenes se pintaron en negro?
Miro en el Diccionario de los Símbolos, y el color negro, entre otras muchas interpretaciones se considera «de la virginidad primordial: en este sentido se relaciona con el simbolismo de las Vírgenes negras medievales»…»pero el negro es también la tierra fértil, receptáculo de la semilla que no muere del Evangelio». de ahí que el mito de fecundidad justifique que, históricamente, se haya atribuido a las vírgenes negras influencia en la concepción de hijos y que se haya acudido a ellas para implorarle.

Pero yo creo que en el medievo no llegaban a tantas disquisiciones por lo que el que estas vírgenes, o cristos negros, sean de este color se debe a unos hechos más prosaicos, como es la protección de la madera frente a humedades, hongos, carcomas e insectos xilófagos, más que a las disquisiciones esotéricas que se pueden leer en algunos sitios, a veces de personajes de renombre:»
Al mismo tiempo ese color negro es el de la tierra fértil, creadora de vida y alimento, y ese parece ser el sentido principal que tendrían todas estas imágenes de vírgenes negras: «son símbolos de la fertilidad y la fecundidad.» Porque la imaginación está para eso, para elucubrar, aunque la realidad sea más prosaica. Como era el darles una capa negra protectora, como un betún negro para protegerlas y sobre ellas se pintaba, dándole color.
Evidentemente la pintura que se aplicaba no llegaba a penetrar bien a través de la capa protectora, con lo que poco a poco se iba perdiendo la policromía y aparecía el betún o capa protectora que permanecía absorbida por la madera. Incluso en algunos casos, pueden haberse oscurecido por la acumulación de humos durante siglos, pero al intentar restaurarlas resulta que aparece la policromía que se encuentra bajo esta capa negra.
Y en el caso de la Virgen de Guadalupe. ¿Cómo era? Y ¿quién la hizo? Algunos códices que se encuentran en Guadalupe, le atribuyen la imagen nada menos, que a San Lucas, el Evangelista, al que las leyendas le confieren cualidades artísticas, plasmando a la Virgen en cuadros y como da por supuesto el Códice, en estatuas. Pero parece ser que la imagen se ha datado en el Siglo XII, de estilo románico, carece de autor conocido.

Con lo que este hecho, se carga el relato que cuenta como los clérigos y cristianos de Sevilla, que en el 714, huían de la invasión musulmana, se llevaron la imagen de la Virgen y algunas reliquias y las ocultaron. Pasarían siglos, hasta que a un pastor, Gil Cordero, se le aparezca la Virgen junto al río Guadalupe en el Siglo XIII, indicándole el lugar donde estaba escondida la imagen. Diciéndole «que vengan a este lugar donde ahora estás y que caven donde estaba tu vaca muerta, debajo de estas piedras. Y cuando caven , diles que no la muden ni lleven de este lugar donde ahora está, mas que hagan una casilla en la que la pongan».
Y ese fue el inicio del Monasterio, una pequeña ermita.
Hoy se sabe que algunas imágenes como la Virgen de Montserrat se oscurecieron con el paso del tiempo. Pero ¿y la de Guadalupe?
Pienso que tampoco fue pintada en negro. Los cuadros que se encuentran en el camarín, del Siglo XVIII, nos muestran unas imágenes, que presentan por una parte el descubrimiento de la imagen, y la figura tiene un color moreno, algo más oscuro, que la que aparece en una procesión en Roma, presidida por el papa Gregorio Magno, algo difícil, que ocurriera, porque este papa lo fue del 590 al 604 y la talla es del XII. Pero en otro cuadro del camarín: «San Lucas Evangelista tallando la imagen » Reflejando la leyenda que afirma que fue esculpida por San Lucas, en el Siglo I, éste talla una figura cuyo rostro es blanco, por lo que da por supuesto que ese era el color original de la imagen. Pero el color es lo de menos.
Porque como le ponía en la boca Salomón a la mujer en el Cantar de los Cantares.
«Negra soy, pero hermosa, hijas de Jerusalén»
Lo importante como afirma ella misma, es lo que alberga su figura , y ahí cabemos todos.













