Hace muchos años, en el 2000, salió al mercado una novela titulada “13,99 €”. Los de la editorial (Anagrama) la vendieron como que su autor Frederic Beigbeder, era una mezcla entre Bret Easton Ellis y Michel Houellebecq. Quien no hubiera leído a estos dos no se enteraría muy bien de qué iba el asunto.
El título del libro en francés (con traducción de Sergi Pamies) es “99 francos” que al cambio son 15,09 euros. Sin embargo, al español lo tradujeron como “13,99” euros, algo menos. En definitiva, lo que querían decir que ese era el precio del libro. Es decir, si comprabas “13,99 €” de Frederic Beigbeder en España te tenía que costar ese dinero. Si lo comprabas en Francia, 15,09 €. Con esto no tengo ni idea de a qué se referían y eso que yo sí había leído a Bret y a Michel.
Parece ser que el autor escribió la novela como una especie de venganza contra Young & Rubicam, la agencia de publicidad donde trabajaba básicamente encargándose de “manipular los deseos ajenos”.
Se refería a que él -Beigbeder- ganaba mucho dinero engañando a los pardillos (nosotros) haciéndonos comprar y comprar “por supuesto, lo que no nos hacía falta”. Todo para que tipos como él estuvieran forrados de dinero. Decía que “vendía porquerías disfrazadas de sueño”. Y le resultaba fácil, sobre todo si se aprovechaba de las emociones humanas (envidia, celos, vanidad).
Sobre estos temas hay mucho escrito. Textos que relacionan la publicidad (algo tan normalizado que ni nos damos cuenta de que decimos el nombre de las marcas en vez del producto -por ejemplo- cocacola en vez de refresco de cola o Danone en vez de yogur o natillas, kleneex en vez de pañuelo de papel, Google en vez de buscador de internet y así) (donuts, aspirina, rímel, bimbo, velcro…) con la vida cotidiana.
José Luis Pardo en su ensayo titulado “Nunca fue tan hermosa la basura” dice que en “El Capital” Marx (que por supuesto han leído, entendido y analizado todas las personas que hablan mal de Marx) propone que “la riqueza de las sociedades en las que domina el modo de producción capitalista se presenta como una inmensa acumulación de mercado”. No está mal para explicar lo que sucede ahora. Y lo dijo hace ciento cuarenta y tantos años.
Ni que decir tiene que el capitalismo tiene muchas cosas buenas, no todo es basura porque (lo dice gente que sabe, en este caso Nietzsche, según José Luis Pardo) “los desechos, los escombros y los desperdicios no son algo que haya que condenar en sí, son una consecuencia necesaria de la vida”.
En la novela “13,99 €” se describe el maravilloso mundo de la comunicación moderna: un mundo en el que se gastan miles de millones para despertar entre personas que no pueden permitírselo el deseo de comprar cosas que no necesitan. Es un libro sobre nuestra sociedad.
Y si hace veintitantos años era así, a saber cómo es ahora con tanto black friday, rebajas, planes de descuentos para ahorrar y demás manejos varios de las campañas publicitarias (que sirven tanto para un roto como para un descosido: he visto cómo se venden desde pantalones descosidos, hasta flatulencias de famosas, por no decir con qué finura se blanquean “imágenes”…).
En fin, algún día llegará alguien que diga: “Venga ya, no gastéis tanto, lo que hay que intentar es tener las necesidades básicas cubiertas y luego a culturizarse y poco más”.
Y lo venderá en un libro que costará más de 13,99 €.
Y le haremos caso. A lo mejor a partir de entonces, dejará de comernos la basura o se acaba el mundo (occidental) o a saber. O por lo menos, compraremos el libro aunque no hayamos leído antes, a Frederic Beigbeder, a Bret o Michel. Por ejemplo.
Fin.












