El 15 de mayo de 2011 hacía veintitantos años que el grupo punk La Polla Records creó una especie de himno radical con su canción “No somos nada” que empezaba diciendo: “Queridos amiguitos, en este mundo todo está bajo control… ¿todo? ¡No! Una aldea poblada por irreductibles galos resiste ahora y siempre al invasor con una poción mágica que los hace invencibles: el cerebro”.
-No tengo ni idea de por qué he relacionado esa canción con el movimiento 15-M. Quizá recordé una frase que escuché a un asistente anónimo a esas manifestaciones que dijo que esa revuelta pacifista callejera no triunfaría porque: “En las manos de los exaltados manifestantes, había visto demasiados teléfonos móviles de los caros”. Y claro, me dije: será porque todo está bajo control.
-Recuerdo que los medios de comunicación enseguida pusieron nombre al asunto: el 15-M era una movilización ciudadana en la que aparecían personas jubiladas, paradas, trabajadoras, estudiantes o de clase media y de todo tipo y condición (más o menos) que veían peligrar sus “privilegios” por culpa, decían (resumiendo mucho) del binomio PP-PSOE creado en la Transición y sobre todo por la banca y los lobbies (eléctricas, telefonía…) de poder.
-Y ya se sabe que para empezar a controlar algo solo hace falta ponerle etiqueta o nombre: el 15-M se convirtió eso, en el 15EME, los que mandaban ya sabían contra qué luchaban (eso leí también).
-Enseguida empezaron a venderse ciertos libros. Hasta yo compré indignadamente (que no leí): “Indignaos”, “Reacciona” y “Comprometeos”, en donde aparecían nombres como José Luis Sampedro, Stéphane Hessel o Federico Mayor Zaragoza (más o menos los tres de la quinta de Ramón Tamames) que pronto dejaron de “sonar” en los medios de comunicación.
-Añado que el movimiento ciudadano pacifista 15-M tuvo gran repercusión y valor, solo hay que ver qué contaron los periódicos mundiales más relevantes.
-Las políticas injustas “y explotadoras” del capitalismo continuaron, y las desigualdades sociales y la nula redistribución de la riqueza -clave de las injusticias sociales-, la gente continúa pasándolo mal.
-Al menos, eso sí, surgieron con gran fuerza dos movimientos: el de las feministas (al que más se intenta reprimir) y el de los pensionistas.
-También nacieron algunas plataformas ciudadanas (que yo recuerde: 15MpaRato, los Yayoflautas, la PAH) o si ya existían, empezaron a conocerse.
-Y de aquí (como un rastro del 15-M) dos partidos políticos, uno de los cuales se consolidó:
Primero surgió el Partido X o Red Ciudadana Partido X: Democracia y Punto, que se inscribió en el Ministerio del Interior a finales del 2012 y aparecido públicamente a comienzos de 2013 y luego el que decía (sus integrantes) cuando empezó, que era un partido sin ideología o, mejor dicho, que su ideología era oponerse y combatir cualquier tipo de ideología (José Antonio Gónzalez Casanova escribió un libro en donde lo cuenta mejor que yo) y que se consolidó primero con el nombre de Podemos y después como Unidas Podemos. Se dieron de alta el 11 de marzo de 2014, poco después que el Partido X.
-Resumiendo mucho diría que Unidas Podemos es la síntesis de todo lo que surgió del 15-M de 2012 -esa válvula de escape social debida a la crisis económica de 2008-, en donde una de las claves (para lo bueno y para lo malo) fue darnos cuenta del poder de manipulación y control de las redes sociales (hasta la socióloga estadounidense Shosana Zuboff en su impresionante y monumental libro “La era del capitalismo de la vigilancia”, en donde habla del daño que están haciendo al planeta Google, Amazon, Facebook o Youtube, en un capítulo sobre la inestabilidad social, cuenta del poder que tuvieron en su momento los movimientos sociales del 15-M de España.
-Y todo (resumo, no puedo pasar mucho de 600 palabras) para, doce años después, seguir igual o peor que al principio: la clave la puse al principio, en la letra de la canción del grupo punki: “Una aldea poblada por irreductibles galos resiste ahora y siempre al invasor con una poción mágica que los hace invencibles: el cerebro”.
-Porque la clave de todo es la educación, esa que nos sirve para construir personas con cerebro (criterio y conciencia) y suficiente capacidad de transformación el presente para contribuir a un mundo mejor, que es (visto “desde fuera”) una utopía como otra cualquiera.
Fin.












