Hace poco leí un estudio sobre las mujeres cazadoras en la prehistoria. Y que tal como aparecen en las pinturas rupestres, parece ser que podían acompañar a los hombres en las batidas de caza o incluso salir de caza ellas solas, y en él anotaba, las diversas lecturas ante unos mismos objetos, aparecidos en las tumbas, según se tratara de un hombre o de una mujer. Era a raíz de unas piedras talladas, las mismas en unas tumbas y en otras, situadas al lado de los cadáveres, como un tributo, o un objeto que les serviría en la otra vida, lo que indicaría, que ya existía desde las épocas más pretéritas, el sentimiento y la creencia de la pervivencia de la persona, tras la muerte. Pero en el hombre, se atribuía a este objeto, una utilidad como la de un arma utilizada para la caza, sin embargo en la mujer, se afirmaba que lo usaba para cortar la carne de los animales, para cocinarlos. Cierta o no, en esta disparidad de criterios, lo que se aprecia, es una distinta lectura ante un mismo hecho, ya se trate de una mujer o de un hombre.

Es evidente, que desde el momento en el que se estableció un «Día de la Mujer», para reivindicar su igualdad, indica que era necesario luchar por una igualdad social de derechos, que no la había. Cierto que parece que algunas de estas las viejas costumbres sociales, discriminatorias todavía tienen cierta presencia. Pero las corrientes, feminoides, que no feministas, confunden lo que son roles sociales, algo que algunos estudiosos de la evolución humana, establecen como «modelos colectivos» tras los que ven algo propio de lo que es » el ser» humano, con desigualdad. Y es que una cierta presencia mayoritaria de unos u otros, en algunos trabajos, no indica, o no debería significar, discriminación. La limpieza de las calles, suelen realizarla hombres, pero la de domicilios u hoteles, las hacen mujeres. ¿Es esto discriminatorio? No creo, y ciertas actuaciones e ideas de estos grupos «feministas» no parece que hayan mejorado esta igualdad, es más, creo que incluso han creado una imagen social, que no sé si le está favoreciendo, porque creen mucho/as que el sexismo es un problema, no una solución.

Porque, han preconizado una división por razón de sexo, entre el hombre y la mujer, mientras que lo que se debería potenciar es el hecho de ser persona, (está la palabra en femenino) palabra que define la Rae (Real Academia de la lengua española),: siempre tan acertada como:
1. f. Individuo de la especie humana.2. f. Hombre o mujer cuyo nombre se ignora o se omite.
Pero hay que reconocer, que históricamente, se la ha marginado. Hace unos años, escribí un libro «El sexo a-legal», en que hago un repaso hasta finales del s.XX, de la situación de presencia de la mujer en la evolución y avance humano, desde el principio de la humanidad, y en la que cada vez que se ha tomado una decisión ( ley/norma), se la ha marginado A-LEGAL.

Esto surgía de unas consideraciones, que me llevaron a publicar un artículo :»La mujer no tiene quien le escriba». Tras lo que la Consejería de Igualdad de la Junta de Extremadura, publicó un libro sobre los estudios que había realizado, sobre la presencia de la mujer en el mundo del arte, como autora, desde el comienzo de la humanidad, en el que defendía que la autoría de muchas de pinturas rupestres podrían deberse a su mano.
Así, como el invento de la escritura.
» Existen suposiciones que opinan que la mujer pudo ser la inventora de la escritura. El sedentarismo, y posiblemente la economía del hogar en el que se quedaría, son aspectos, ambos, más propicios que el nomadismo, para el desarrollo de caracteres escritos, y esto la llevaría a expresar con ideogramas, plasmados en cualquier superficie desde el cuero, los huesos, o la misma pared de la caverna, ciertas constataciones, ya agrícolas, administrativas comerciales, e incluso sociales, que no deseaba olvidar, o trasmitir a los demás, tan es así que incluso se le atribuye a la diosa babilónica Tasmetum, esposa de Nabu, dios de la sabiduría y de la escritura , el ser la inventora de la escritura cuneiforme .
Del reinado de Naram-Sin, rey Acadio que dominó Mesopotamia, por el 2200 a.C, se ha encontrado un texto escrito por Enheduanna, una sacerdotisa En , escriba en el templo de Nannar, en Ur. La historia narra en primera persona el sufrimiento de la sacerdotisa, que ha sido expulsada de la ciudad de Ur por el lugal (Gobernador, o rey local local).

Podría ser un relato, sin base real, pero en el caso de existir, esta Enheduanna, de la que se afirma que fue la primera escritora en la historia de la humanidad. Sus palabras y su nombre, están tallados en tablas cuneiformes de la antigua civilización de Mesopotamia, siendo una prueba inequívoca de que fue una mujer, la pionera en atribuirse la autoría de sus escritos hace 4.300 años. Pero, debía de ser una excepción, porque según nos cuenta Noah Kramer en La historia empieza en Sumer.
“En los millares de tabletas administrativas publicadas hasta la fecha y que corresponden aproximadamente al año 2000 a. de J. C., se hallan mencionados en calidad de escribas los nombres de unos quinientos individuos, y, para mejor definir su identidad, muchos de estos escribas anotan, a continuación de su nombre, el de su padre, indicando al mismo tiempo su profesión. Después de haber compilado cuidadosamente estas tabletas, Schneider comprobó que los padres de los escribas (escribas que habían pasado todos por la escuela) resultaban ser los gobernadores, los «padres de la ciudad», los embajadores, los administradores de los templos, los oficiales, los capitanes de navío, los altos funcionarios de hacienda, los sacerdotes de diversas categorías, los administradores y directores de empresas, los interventores, los contramaestres, los mismos escribas, los archiveros y los contables. En resumen, los escribas eran los hijos de los ciudadanos más ricos de las comunidades urbanas.
No consta ni una sola mujer como escriba en estos documentos; es, por lo tanto, muy probable que la masa de los estudiantes de la escuela sumeria estuviese constituida exclusivamente por hombres.”
Es cierto, que la escuela sumeria se había constituido, en un primer momento, en unas dependencias del Templo, y podría ser, que las sacerdotisas ejercieran como escribas, pero con el tiempo, esta actividad, se transformó en una institución seglar, y ya no habría lugar para las mujeres, lo que nos confirmaría la situación social de la mujer y su imposibilidad de dar el paso del Templo a la vida cotidiana, aunque en algún caso como el que indica el relato anterior, por imposición de algún gobernante, podría ocupar algún lugar en la administración pública.
Una vez más, el mayor adelanto de la historia de la humanidad, como ha sido la escritura, puede haber salido de las manos de una mujer, pero su memoria, debemos adivinarla, entre las brumas de los relatos fantásticos.

Pero en España se tendría que esperar hasta principios del siglo XX, para que tuvieran cierto protagonismo, cuando mujeres como Carmen Burgos o Sofía Casanova, empiezan a abordar asuntos en sus artículos, en los que pedían que se las equiparase a los hombres, como el Derecho al Voto, o la posibilidad de liberarse de la sumisión tanto económica, como personal, en el contrato matrimonial, mediante la introducción del divorcio en las leyes.
Carmen Burgos, comenzó en el Diario Universal, en 1901, en lo que se podría llamar, en la actualidad, una sección para mujeres. Ella, sería la primera periodista profesional española. Mujeres que escribieran en un periódico, había habido muchas, pero que fueran redactoras de plantilla, era la primera. Pero una de las condiciones que le fueron impuestas, fue, que debía de ocultar su nombre real, utilizando un pseudónimo, así Carmen Burgos se convirtió en Colombine. Quizás también, porque este anonimato le daba mayor libertad para poder expresarse, “Colombine”, era una polemista que sacaba a la luz la situación de la mujer en la sociedad, reclamando sus derechos, lo que provocaba grandes controversias, que la hicieron famosa.
¿Y no hubo anteriormente ninguna otra? Habría que retroceder a la segunda mitad del S. XVII, para encontrarse con Francisca Aculodi, que juntamente con Pedro y Bernardo Huarte, reproducían quincenalmente “La Gaceta Flamenca, Noticias principales y verdaderas”, una publicación realizada en Bruselas, en español, pero, además, recogían noticias locales.
Es evidente que somos iguales, y que debemos anteponer el que somos personas, iguales, a la consideración de que somos de distinto sexo, lo que por otra parte, es una gran cosa, ¡que aburrido sería si todos fuéramos del mismo! Pero por eso mismo, no deberían alguno/as con la excusa del igualitarismo, querer marcar diferencias: esto no iguala, discrimina.












