La historia de la santa es digna de estudio. Nació en Nicomedia, próxima al mar de Mármara, a finales del siglo III, (coetánea de nuestra niña Mártir Santa Eulalia). Su padre (Dióscoro) la encerró al enterarse que se había convertido al cristianismo. Su propósito era casarla y ella se negó, huyendo de su tirano padre. La persiguió, capturó y torturó hasta el martirio. Tras múltiples vicisitudes y justo al proceder a la decapitación, un rayo mató al verdugo y padre.
Rayos y truenos vengaron el martirio y sacrificio de la santa. En su honor es patrona de todas las profesiones que trabajan con el fuego o los explosivos. De modo que bien podría entenderse relacionada igualmente con la sequía. Es una de las patronas más populares a nivel mundial y especialmente venerada por los artilleros de todos los ejércitos cristianos e incluso árabes.

Patrona de los andaluces municipios de: Cerro del Hierro, Tharsis, Santa Bárbara, Peñarroya-Pueblonuevo, Villanueva del Río y Minas. Además de los valencianos: Faura, Casinos, Catadau y Moncada y del extremeño Guijo de Santa Bárbara.
Hilando con lo anterior, el refrán por todos conocidos, indica que sólo nos acordamos de alguien o de algo cuando lo necesitamos y en cualquier caso a última hora. Así nos ocurre en esta ruinosa campaña agrícola y ganadera.
Ya reconocida por todas las autoridades científicas y políticas como la peor de toda la serie histórica en lo que a lluvias, o mejor dicho a su carencia, se refiere. Jamás hubo mayor sequía en la península, nunca más desánimo en el sector primario nacional.
“Agroseguro, S. A.” ya la ha declarado como el mayor siniestro de la historia. A día de hoy más de trescientos millones de euros y esto no ha hecho más que empezar. Andan estresados los peritos haciendo kilómetros y actas, ardua tarea, poco reconocida y peor pagada la de estos profesionales autónomos, por definición y orden del Código Civil y la Ley General de Seguros, dispuestos a sacrificar familia y ocio a cambio de su imprescindible tarea.

Y es en estos tiempos donde Santa Bárbara, alcanza mayor protagonismo y relevancia. Todos se acuerdan de ella en estos momentos excepcionales que, por desgracia, se repiten cada vez con mayor frecuencia. Consuelo de precavidos ahorradores que contrataron sus seguros y rezos de otros que, animados por los más devotos e interesados de la COPE, siguen apostando su hacienda a la Divina Providencia.
Precisamente, éstos últimos, creyentes y tradicionalistas autoaseguradores, son los que más se quejan en estos difíciles momentos. Bien harían en aportar al Sistema Nacional de Seguros Agrarios Combinados de España al tiempo que seguir sacando a los santos en católica procesión rogatoria. Lo uno no tiene por qué estar reñido con lo otro, es más, entiendo ambas actuaciones necesarias en las modernas explotaciones agropecuarias.
Propongo que este próximo lunes día 15 de mayo atendamos a San Isidro Labrador y a todos los romeros, tal es nuestra obligación cristiana, apoyando de este modo la iniciativa del cardenal Juan José Omella Omella, arzobispo de Barcelona y presidente de la Conferencia Episcopal Española, propietaria de la Cadena de Ondas Populares Españolas.

A partir del martes día 16 de mayo es el momento de informarse de lo anteriormente expuesto en el teléfono 653 959 236 y 648 809 806, donde nos atenderá un equipo de profesionales de los Seguros Agrarios Combinados de España.












