A punto de cumplir su cuadragésimo aniversario, la Facultad de Veterinaria de Cáceres de la Universidad de Extremadura, cierra sus magníficas instalaciones. Catedráticos, doctores, profesores numerarios y no numerarios, becarios, alumnos internos y personal de administración y servicios directamente a engrosar las listas del paro.
Ya está bien de este innecesario gasto en el Campus de Cáceres, tan sólo pendientes de confirmar si el Centro de Cirugía de Mínima Invasión “Jesús Usón” y el Hospital Veterinario Universitario seguirán la misma suerte, estamos en disposición de dar esta primicia a nivel mundial.
Es la primera vez que cierra un centro académico universitario, hasta ahora la tendencia era justo la contraria, pero ha sido llegar los nuevos responsables políticos y ha entrado un aire fresco y renovador.

Ya está bien de licenciados en Ciencias Veterinarias, que para nada sirven a la sociedad actual, mucho mejor que todos los amantes de la medicina de los animales estudien directamente un Grado Medio en Administración y Finanzas, titulación de la Formación Profesional, pues a administrativos es a lo que realmente tiende la otrora especialización en Medicina y Sanidad de la carrera universitaria de antaño.
Como ya habrán deducido, todo lo anteriormente expuesto es “coña marinera” para captar su interés y llamar la atención de la sorprendente “Autocertificación de Bovinos” que la Dirección General de Agricultura y Ganadería nos hace firmar a partir de ahora, a los ganaderos, a la hora de solicitar una guía de origen y sanidad a cebadero o matadero.
Es la única medida que, algún o alguna “lumbreras” (que de todo hay), ha tomado por ahora frente al incremento exponencial de la mortandad por la terrible Enfermedad Hemorrágica Epizoótica que está arruinando, si acaso esto fuera posible, aún más, a los ganaderos de bovino.
Los veterinarios oficiales desbordados, con las estadísticas, llamadas telefónicas, visitando explotaciones y remitiendo muestras, los veterinarios libres y de explotación diagnosticando y tratando en su afán de minimizar los síntomas y lesiones fatales que este virus causa en sus víctimas.
Los ganaderos indignados tras comprobar que lo único que les faltaba era tener que dar fe de que sus animales, literalmente: “no presentan manifestación clínica o síntomas de ninguna enfermedad infecto-contagiosa, especialmente de la Enfermedad Hemorrágica Epizoótica, ni se sospecha de tales procesos que impidan o desaconsejen el traslado de animales. Y han sido desinsectados con el producto…”

De seguir esta tendencia, el siguiente paso será que firmen las recetas veterinarias y ya puestos que además “autocertifiquen” las guías de origen y sanidad pecuaria (tal y como ya sucede en otras Comunidades Autónomas) documento meramente administrativo y estadístico en la mayoría de las ocasiones.
Pues resulta que lo que era específico y verdaderamente exclusivo de la carrera veterinaria era el diagnóstico, tratamiento y pronóstico de las enfermedades de los animales y sobretodo de las zoonosis y, según comprobamos ahora, ya no es necesaria su intervención.
Y es que, a fuerza de disparates, incluso el palabro “autocertificado” es incorrecto, según la Real Academia Española de la Lengua. Sólo faltaría que los ganaderos tuvieran que diagnosticar, además de cuidar a su ganado y ejercer de secretarios administrativos y responsables legales, gratuitos y obligados por las benditas subvenciones.
Llegándose al absurdo contrasentido de que, desde la Administración regional, se rechaza la firma del veterinario responsable de la explotación ganadera y se obliga a que sea la original del responsable ganadero de la misma.

Estimada consejera de Agricultura, Ganadería y Desarrollo Sostenible, le ruego tome cartas en este asunto, ya será razón.
Hable con los ganaderos y veterinarios funcionarios, interinos, de empresa pública o privada, libres, de explotación o de Agrupaciones de Defensa Sanitaria y vamos a remangarnos de una bendita vez. Los ganaderos, veterinarios, ciudadanos y conductores de los camiones de retirada de cadáveres de animales se lo agradeceremos.













Efectivamente se ha tomado esta decisión porque la certificación veterinaria de ausencia de signos clínicos y desinsectación de los animales objeto de movimiento pecuario a cebo, estaba suponiendo un gasto adicional al sufrimiento de la enfermedad y por ello la administración optó porque el mismo titular de la explotación se hiciera un autocertficado que posteriormente, a requerimiento de los Colegios de Veterinarios de Cáceres y Badajoz se ha rectificado y ahora es un Declaración Responsable del titular de la explotación. Pero hay que matizar que para movimientos pecuarios cuyo destino es Reproducción es necesario un Certificado Veterinario de explotación de ausencia de signos clínicos de Enfermedad Hemorrágica Epizoótica y también que han sido desinsectados. Creo que es conveniente esta aclaración a favor de la Consejería de Agricultura y Ganadería que aún no tiene nombrado Director General y hay que agradecer la labor del Director General en funciones. Esta enfermedad está causando un daño económico en las explotaciones ganaderas y con el agravante que no hay vacunas en el mercado Europeo si que las hay en el mercado americano y el tratamiento únicamente puede ser sintomático. Es el efecto de la evidencia del cambio climático y la globalización, enfermedades que estaban en el continente africano y que pasan al continente Europeo y que han venido para quedarse. Hay que estar preparados para asumir todos estos riesgos, aunque para algunas ganaderías esto pueda ser la puntilla para desmoronar el negocio, aunque los más perjudicados están siendo las explotaciones cinegéticas de cérvidos con elevadas mortaludades y sin posibilidades de tratamientos sintomáticos y soportandos las bajas y las pérdidas en la producción del coto cinegético.
Este problema ha pillado en pleno cambio de Gobierno pero hay que intentar ayudar al sector y la decisión de que sea el titular el que emita una declaración responsable de los síntomas de EJE va dirigida en ese sentido, esperemos que no se quede sólo en esa medida.
Por cierto Paco, nada más lejos de mi intención que criticar el trabajo de Antonio Cabezas García ni el de Cristina Sanz Jiménez, antes al contrario mi cariño y consideración a ambos, como colegas de profesión que fueron, compañero y amigos que los considero. Si en algún momento se pudiera deducir eso de mi artículo sería una torpeza en mi forma de expresarme y en absoluto el reflejo de mi pensamiento a ellos y sus equipos. ¡Un abrazo a todos!
La decisión de este «autocertificado» ha sido tomada por el ministerio en consenso con todas las comunidades autónomas. Un saludo
Buenas tardes Pepe. Te agradeceríamos que nos firmaras con tus apellidos y no con tus apodos o adjetivos. Lo que comentas NO es cierto y lo sabes. Muchas gracias por tu atención y te rogamos más seriedad, pues no es cuestión baladí la que aquí se trata ni es nuestro afán otro que dignificar tu profesión. Un saludo sincero.
Por lo tanto la Facultad de Veterinaria de la Universidad de Extremadura que en este curso universitario 2023/2024 cumple 40 años de su creación no sólo no cierra sino que sus departamentos tienen retos de investigación con la presencia de nuevas enfermedades y la elaboración de vacunas para combatirlas, estudios sobre los agentes transmisores para evitar o disminuir la presencia de mosquitos hembras que son las que pican a los animales y transmiten las enfermedades, investigar repelentes de mosquitos eficaces, porque los ovinos y caprinos no sufren la enfermedad siendo especies sensibles y con la lengua azul sucedía al revés el ovino sufría la enfermedad pero la especie bovina era sensible pero no sufría la enfermedad siendo virus de la misma familia y transmitidos también por Culicoides, en fin que la Facultad seguirá durante muchos años más ofreciendo servicios de formación e investigación para ayudar a la sociedad. Y en sus aulas se seguirá oyendo el grito unánime de
¡ Peste, Triquina y Malaria. Arriba Veterinaria!
Francisco Duque Galeano Alumno de la Primera Promoción de la Facultad de Veterinaria de Cáceres.
Buenas tardes Paco Duque. En primer lugar te agradezco enormemente que nos leas y que nos dediques tu tiempo a dar a conocer tu opinión. Desde el punto de vista de un ganadero te aseguro que tenemos otros gastos muy superiores al veterinario de explotación. Por dar algún dato la paja nos costó el año pasado a 54 euros la tonelada y este año a 230 euros. Desde el punto de vista del veterinario que fui, esta profesión es la única que se menosprecia permanentemente en una suerte de autofagocitosis patológica y debida a los diferentes intereses de sus colegiados. No me extenderé por no ser éste el foro indicado. Por otra parte, la enfermedad entró en Europa en octubre de 2022. Finalmente apuntar que desde el 28 de mayo a hoy han transcurrido 80 días, bien podrían haber nombrado y renombrado, en vez de irse a La Antilla. Un abrazo fuerte y añoranza del 25 de octubre de 1983.