Ahora que vamos despacio, ahora que vamos despacio, vamos a contar mentiras, ¡tra-la-rá!, vamos a contar mentiras, ¡tra-la-rá!, vamos a contar mentiras… Por el mar corren las liebres, por el mar corren las liebres. Por el monte, las sardinas, ¡tra-la-rá!…
Y es que, en esta España actual, no queda un tonto ni para un compromiso, o parafraseando a un célebre filósofo y pensador coetáneo: “si quieres encontrar un tonto, lo tienes que criar tú, desde chiquitito, y no dejar que hable con nadie, que se espabila rápidamente”.
Quedo asombrado, casi estupefacto, al leer que cinco de los municipios más pobres de España se encuentran en Extremadura. Análisis que bien pareciera emitido por el eminente y diestro Narciso Michavila, (presidente y fundador de GAD3) o por el catedrático emérito y siniestro José Félix Tezanos, (presidente del Centro de Investigaciones Sociológicas).
No se lo cree ni quien ha cobrado por emitir dicha noticia o compendio de datos erróneos, ni por supuesto los habitantes de Higuera de Vargas, bella población del suroeste de la provincia de Badajoz, que tiene el dudoso honor de liderar la susodicha clasificación.
Pero qué necesidad de ordenar, uno tras otro, informes y dictámenes que a nadie interesan y que tan cara u onerosamente imprimen, negro sobre blanco, lo que el ímprobo e irresponsable “encargante” político pretende obtener.

En ese afán malvado y contradictorio en que su prioridad es agotar, hasta el último céntimo, el presupuesto anual asignado en contraposición con la máxima habitual de la empresa privada, donde el ahorro y la optimización de recursos es vital para la propia supervivencia.
Andan los higuereños, muertos de risa, comentando la tontería estadística y periodística, llamando a sus vecinos zahineros y advirtiéndoles de que les han superado en este ranking inútil y embustero donde los haya.
Expertos hay, en economía sumergida y no aflorada, que se gastan los cuartos públicos en estudios y memorias, en lugar de acercarse a poco más de media hora de la capital y comprobar “de visu” e “in situ” la calidad de vida de los habitantes de la privilegiada dehesa extremeña.
Se ve que la leña, el carbón, las colmenas, la caza, los gurumelos, los espárragos, los quesos, las bellotas, la poda, la tala, la esquila, las aceitunas, el encalado de casas y cortijos, las obras y reparaciones, las cercas y alambradas, la castración de ganado, las matanzas domiciliarias, el herraje de caballerías, el arreglo de pitones y tantas otras actividades agropecuarias de esta Extremadura, que algunos imaginan en blanco y negro, siguen cotizando a la baja en la Bolsa de Nueva York (NYSE).

De manera que las cotizaciones del NASDAQ y su volumen en acciones, han superado ampliamente los niveles de la Bolsa Neoyorquina, sin duda, debido al factor de pobreza extremeño resultando que el número de empresas adscritas fue superado por este parámetro crucial en la economía mundial.
Por su parte los zanganeros, afectados igualmente por tamaña afrenta, se han conjurado con la intención de conseguir este liderazgo prestigioso y han retado, al resto de los pueblos incluidos en la contienda, al combate por la clasificación anual, con la clara promesa de batirlos en buena lid.
A fe que sobra mano de obra sin dar de alta o cobrando el paro, al tiempo que trabajan en negro. Por el contrario, no estaría de más aumentar los controles por parte de la Agencia Tributaria y la Seguridad Social en los sectores aludidos y que tan aficionados son a reírse, en los bares de los pueblos, mientras escuchan semejantes majaderías.












