Me siento feliz. Algo está cambiando en la sociedad extremeña. Tal vez, el COVID ha sido la causa. Tras una década titoliviana (2009-2019) de una sociedad sin rumbo superando circunstancias laborales acosantes, estoy viviendo mis últimos años de vida en total calidad de vida.
HOMENAJE A EXTREMADURA
Disfruté reuniendo a familiares y amigos en la cafetería del Museo Vostell sufragando de mi peculio mi especial Homenaje a Extremadura con motivo de mi jubilación y celebrando que «No ser emérito no es demérito», con el apoyo del pueblo de mi residencia.
CIEN AÑOS DE MANUEL PACHECO
Gracias al Comité Organizador de Cien años de Manuel Pacheco, toda Extremadura y especialmente gentes entusiastas de Mérida, Badajoz, Barcarrota, Cáceres, Coria y Olivenza, la voz de Manuel Pacheco sigue estando viva, aunque no se haya podido oír todavía por cuestiones de agenda la de nuestras autoridades en la celebración del día del libro. Manuel Pacheco, junto con Carolina Coronado, ya forman ecos imborrables en el salón de plenos de la Asamblea de Extremadura. Tiene un lugar preferentemente en la Sala Manuel Pacheco de la Biblioteca Pública de Barcarrota del Ayuntamiento de Barcarrota, que tanto en 1919 como en 1921, no ha olvidado que la madre de Manuel Pacheco ha nacido en esta población.
EN GUADALCANAL CON CHAMIZO
En 2021, el Ayuntamiento de Guadalcanal dio el pistoletazo recuerdo a Luis Chamizo iniciando el resurgir de ese libro enigmático que es «El miajón de los castúos», al que se sumó la Asociación cultural Luis Chamizo y el ayuntamiento de Guareña. Ambas poblaciones me despertaron de mi letargo hacia la lengua del coloquio en la que el verbo culto de la Vulgata «manducare»* con el significado de comer, se convierte en la lengua del coloquio en el sentido de «jalar y papear» en el que el versículo del Eclesiastés la acción del estómago de digerir la carne se convierte en el significado vulgar de «llenar el papo» del «primum vivere» (lo primero es vivir), alimentarse y después pensar y filosofar. Se avivó en mí la vuelta al estudio de la modalidad dialectal mientras disfrutaba de la innovación léxica de Manuel Pacheco.
MECEDORA HABLADORA DEFIENDE LA LENGUA DEL COLOQUIO
«Chacho, Antonio querido, baja de las nubes, te estás poniendo como un ponente de esos Congresos en que en un plan pedante parece que el que habla y el que lo presenta se regodean en sus propias palabras que ni ellos mismos entienden. Con lo fácil que es decir que «manducar y manduca» es un latinismo cultísimo que ahora es el nombre familiar de un restaurante de Villanueva de la Serena que se llama ‘Mandúkar», donde el comensal no solo come, sino que manduca con familiaridad los alimentos que ingiere.

Déjate de rodeos, Antonio querido, y escribe como hablas y no seas tan complicado como Antonio de Nebrija que, como era andaluz y no conocía bien el román paladino, tenía que recurrir siempre al latín y al griego para definir el significado de sus palabras. Si se hubiera fijado más en como hablaban los de Gata, Brozas, Mérida, Zalamea de la Serena y Villanueva de la Serena, hubiera acertado más en el significado de muchas voces del extremeño coloquial de Extremadura».
MI DIGNIDAD ACADÉMICA RECUPERADA
Amigo lector, ya ves, mi Mecedora Habladora siempre cortándome las alas y quitándome la palabra y muchas veces no dándome la razón. Ya no sé por dónde iba. Estaba hablando de mi calidad de vida intelectual en el resurgir del pensamiento crítico en tiempos de nuevas y sibilinas censuras. Resulta que, gracias al alcalde de Villanueva de la Serena y presidente de la Diputación de Badajoz, he recuperado mi dignidad de académico numerario de la Real Academia de Extremadura. Desde que la Junta de Extremadura dejó de ser mecenas digno de esta entidad me negué a apoyar con mi presencia física y mi peculio a la institución por dignidad personal. Me han invitado a asistir al Congreso Nebrija 2022.

He sido el único académico numerario que, sin pertenecer ni al Comité Organizador ni a la Mesa de la Academia, ha asistido a todas sus sesiones en calidad de académico numerario decano número tres de las 25 medallas que suma esta institución. En esta ocasión, el alcalde de Villanueva de la Serena se ha convertido en un Mecenas Cultural de Prestigio, émulo de Don Juan de Zúñiga con su comportamiento con Elio Antonio de Nebrija.
BUENA CALIDAD DE VIDA INTELECTUAL
Amigo lector, te repito que me encuentro en Extremadura con una calidad de vida intelectual muy buena. Después de esa década nefasta de los estudios en España que empieza en 2007, con la implantación del Plan Bolonia, en Villanueva de la Serena he vivido un ambiente intelectual como oyente en unas jornadas de humanismo que promete. Ha habido más latinismo que humanismo, pero el latinismo se convierte pronto en habla romance y, en la convivencia de los romances, el hombre es capaz de ser más humano. Ha habido mucha cultura hermética, de ladrillo y mosaico. Es evidente que la cultura descriptivista tiene que dejar paso a un pensamiento crítico de debate que nos lleva a la esencia del origen de las primeras jornadas de humanismo organizadas en Zafra y Fregenal de la Sierra donde, además del latinismo, estuvieron presentes las otras lenguas del humanismo como fueron el griego, el sirio, el arameo y, por supuesto, el hebreo y el sefardí. Nebrija es mucho Nebrija. Gracias a los eminentes latinistas he conocido a un nuevo Nebrija que, además de latín, sabía otras lenguas y dominaba magistralmente la gramática parda de la imprenta y el arte de la compra-venta de libros económicamente rentables para la subsistencia propia y familia.
Por algo, en Villanueva de la Serena un latinismo bíblico es hoy la denominación de origen de un restaurante donde coloquial y extremeñamente hablando se «manduca” muy bien mientras se recuerda el libro del Eclesiastés:
«Omnem escam manducabit venter: et est cibus cibo melior. Vulgata, Eclesiastés 36, 20. Que en román paladino se puede declarar con estas palabras: ‘El estómago digiere toda la carne, y el manjar es mejor que el manjar».
Amigo lector, cuando el estómago funciona a pleno rendimiento, el manjar del manjar del libre pensamiento genera las mejores ideas y razonamientos.
Para defender el libre pensamiento, comparto contigo mi glosa a una cita de Jean-François Revel que ha puesto Cándido Vicente Calle en el guasap de la Sociedad Científica de Mérida:
Vivimos, Cándido, una sociedad dogmática, esclava de la imagen, autoritaria, repetitiva, sugestionada. Muy alejada de la competencia, la idea, la prueba, la argumentación y el razonamiento. El carisma de la alogocracia es el fundamento de muchos militantes del nuevo politeísmo social. El rebaño convertido en multitud es manipulable.
No hay nada, amigo lector, como disfrutar de una buena calidad de vida intelectual.












