Apenas un momentito, tan sólo un instante que ahora mismo regreso. Me permito la osadía de estacionar, tan solo un segundito, en la privilegiada y reservada zona verde del pacense hotel Río. Zona de recarga policromada de los modernos automóviles eléctricos. Habrá quien los defienda como ecológicos y menos contaminantes… se ve que la batería de media tonelada o la electricidad que los nutre y sacia no contaminan, ¡el tiempo dará o quitará la razón!
Más nos hubiera valido atender a la brillante exposición del ingeniero extremeño, don Arturo Estévez Varela, inventor que patentó el motor de agua. Tachado de visionario, a pesar de que su invento no tuvo éxito y sufrió las críticas de ignorantes e interesados, todavía se le recuerda como ejemplo de valentía e inteligencia. Precursor del moderno motor de hidrógeno gracias a la magia química del boro.
Aún no he descendido de mi automóvil y lo veo bajando las escaleras. Don Antonio Egea Colás, un siglo de ganadero valiente, como el anteriormente citado don Arturo y de su misma generación. La “Generación Grandiosa”, así calificada, incluye a aquellos nacidos desde los albores de la Gran Guerra hasta finales de los años veinte del pasado siglo XX.

Rechaza descender por la rampa para personas con capacidades diversas o personas mayores. ¡Que un siglo no es nada! Al menos, nada que pueda amedrentarle y se apoya elegante sobre una muleta, que dos sería el inicio de la longeva claudicación. Pues siendo dura la vejez, peor es la letal alternativa y no es cuestión de darle ventaja a la de la guadaña.
Cesa de golpe mi innecesario estrés y ordeno al simpático, al sistema nervioso simpático me refiero, que disminuya las prisas, la presión arterial, la frecuencia cardíaca, la frecuencia respiratoria y el tamaño de las pupilas. He de aprovechar la ocasión de saludar al ganadero de ovino con más experiencia de Extremadura.

Por más que me apresuro, ya ha tomado posesión de su mesa reservada en el lujoso salón comedor de la cafetería y se dispone a comenzar el día, dándole gracias a Dios por el desayuno que ya se dispone en este otro rectángulo de madera, como si estuviese en la zona verde de recarga eléctrica anteriormente mencionada o se hubiera sustituido la necesidad del vehículo por la más perentoria y humana.
Saludos de cortesía y sin más preámbulos al tema vital por antonomasia. El principal de nuestra vida, aun cuando algunos no se enteren, el agua. Sin ella nada, con ella todo. Básico y fundamental, siglos y siglos de sabiduría popular expresada en refranes nos abalan. El agua es verde, el agua es vida y don Antonio, con la sabiduría y experiencia que atesora, resume el pasado otoño e invierno en dos palabras: “Año Glorioso”. ¡Amén!












