José Luis García Martín (Cedida, Diario de Sevilla)
Me gusta escribir Diarios, leer Diarios y todo lo relacionado con este tipo de literatura menor, llamada del yo o del nosotros y también bitácoras, dietarios, cuadernos.
En uno de los dos prólogos de “Diarios. A ratos perdidos 1 y 2” de Rafael Chirbes, aparecidos en 2021, seis años después de la muerte del escritor, el autor de dicho prólogo, Fernando Valls, hace un estudio detallado, minucioso, gratificante y yo diría que necesario, sobre la tradición diarística.
Para mí hay dos diaristas de finales del siglo XX y de XXI que son ninguneados constantemente (creo que sólo Anna Caballé y Manuel Alberca los nombran) por los especialistas en la materia a pesar de ser de los pocos que engrandecen esta literatura de carácter autobiográfico que tanto me apasiona.
Uno de los dos era periodista y novelista. Falleció hace casi siete años por lo que no se puede “defender” ante esa aparente inexistencia en una materia que dominan con superioridad. Diría -y no exagero- que es como si en el ámbito futbolístico hablando de los mejores de toda la historia de la liga española no se hablara ni de Messi ni de Cristiano Ronaldo.
Y es que nadie habla casi nunca cuando se escriben artículos y hasta tesis doctorales, de Ignacio Carrión ni de José Luis García Martín. Ninguno de los dos aparece ni tan siquiera nombrado en el prólogo del libro de Chirbes.
De Ignacio Carrión se puede estar en contra de su claridad, tozudez y de no tener pelos en la lengua. Yo compararía sus Diarios con las memorias de Jesús Pardo que son un auténtico placer estético, y literario “chismosamente” hablando, pero me quiero centrar en José Luis García Martín.
De José Luis García Martín tengo casi todos los Diarios que le han ido publicando. Me faltan tres o cuatro que me resultan «inencontrables» a pesar de mi insistencia (solo me falta solicitárselos al propio autor, previo pago)
En la página 63 del que acabo de terminar, el que hace el tomo número 22 y que está recién sacado del horno por la editorial Renacimiento, titulado “Elogio de la cordura (Diarios 2021-2022)”, José Luis García Martín cuenta los motivos por los que su nombre no aparece en ese espléndido prólogo a los Diarios de Chirbes.
José Luis García Martín cuenta que en la entrega del premio Jovellanos a Anna Caballé, asistió con cierto recelo porque, haciendo uso de su especialidad, JLGM había reseñado y señalado todos los descosidos del libro de la autora titulado “El saber biográfico”. A pesar de sus recelos, Anna Caballé lo recibió muy amablemente, JLGM incisivo y “matizador” como es él, dice que puede ser o porque no leyó su reseña o porque lo conoce tanto que ya está curada de espanto no como -y aquí está el quid de la cuestión- “un Fernando Valls a quien no gustó algo que dije, y ahora aprovecha el prólogo a los Diarios de Chirbes, donde enumera a todos los diaristas contemporáneos, para silenciarme y hacerme así brillar por mi ausencia, uniendo a la mezquindad cierta candorosa ingenuidad”.
Creo que con esto último está bien definido el título del artículo “De expertos que por detalles insignificantes pueda parecer que lo son menos”. O tal vez sea una “pelea” que venga de lejos. A saber.
Por detalles como estos me gusta leer, escribir y analizar Diarios de escritores.
Fin.












