La propia naturaleza lleva alrededor de 3.800 millones de años gestando soluciones creativas y sostenibles, adaptándose y reinventándose en múltiples ocasiones. Se autorregula, es innovadora, limpia, no genera residuos y es sostenible. De igual modo hemos construido nuestra cultura y personalidad social como seres humanos desde una visión exclusivamente antropocéntrica, excluyente y soberbia frente a los otros seres naturales y animales, incluso siempre en permanente confrontación con nuestros semejantes. Esta arrogancia nos está llevando a la mayor encrucijada de la historia de la humanidad: la destrucción de nuestro propio planeta. Es necesario un cambio de visión, unos valores éticos diferentes, el hombre es parte de la Naturaleza y que no es la destrucción la que nos hará poderosos, sino la cooperación.
Para este cambio de aptitud la propia ciencia ha encontrado una gestión incipiente de las organizaciones, que emula las mejores ideas de la naturaleza para resolver problemas humanos, creando tecnología, procesos y productos: la biomímesis o biomimética. (:(Bio = Naturaleza, Mímesis = Copia o emulación). La biomimesis consiste en imitar a la vida, preguntarse que hace la biología para resolver los problemas y diseñar soluciones a escala humana.
Nos hemos encontrado con ejemplos aislados de biomimesis en los últimos 400 años, incluso el propio Gaudi la utilizaba en sus proyectos de arquitectura, pero esta nueva ciencia nace como tal hace unos 20 años, cuando Janine Benyus escribe el primer libro sobre el tema. La naturaleza no es solo el modelo a seguir, sino que es el mentor del que aprender. Puntualiza que “la cuestión real no es si el producto o proceso es natural, sino si está bien adaptado a la vida en la Tierra a largo plazo”. Su área de aplicación es muy amplia, ya que abarca toda la actividad humana, desde la educación a la organización social, el mundo de los negocios y las ciencias. Se trata de investigar e identificar los modelos, sistemas, procesos y elementos de la naturaleza y usarlos como fuente de inspiración para los futuros proyectos humanos.
Es siempre interesante conocer cómo a lo largo de la historia la misma naturaleza ha ayudado a las empresas en asuntos de innovación. ¡Qué gran maestra! Aunque la biomimética se ha utilizado poco y nos falta mucho por aprender. Por otro lado, la naturaleza es, simplificando mucho, un conjunto inmenso de ecosistemas unidos por una compleja red de interrelaciones tendentes a garantizar la supervivencia de la propia naturaleza. Así que aquí tenemos a una gran maestra, la naturaleza, explicándonos qué planteamientos llevan al éxito y cuáles al fracaso, porque ha tenido miles de años para aplicar el método de ensayo y error tanto en el diseño de sistemas como en la relación de dependencia mutua que se establece entre los diferentes sistemas. La empresa, al modo de la naturaleza, se compone de:
Un determinado número de sistemas de diferente complejidad: personas en tanto que personas, departamentos, unidades de negocio, etc.;
Un determinado número de sistemas ajenos e íntimamente relacionados: clientes, proveedores, organismos públicos, etc.;
Un complejo sistema de relaciones de interdependencia dentro de cada uno de los sistemas mencionados y de todos con todos.
Desde este punto de vista, que una empresa u organización (independientemente de sus objetivos, su estructura y sus recursos) consiga el éxito en términos de supervivencia depende de las interrelaciones que establezca dentro y fuera de su propio sistema. Así que vamos a observar qué hace la naturaleza para copiarla descaradamente. Parece ser que es el único modelo de gestión que no solo no cobra derechos de autor ni tasas por reproducción, sino que premia las copias exitosas porque de esos éxitos también se beneficia ella (y consiguientemente todos nosotros).
Por otro lado, la naturaleza es, simplificando mucho, un conjunto inmenso de ecosistemas unidos por una compleja red de interrelaciones tendentes a garantizar la supervivencia de la propia naturaleza. Así que aquí tenemos a una gran maestra, la naturaleza, explicándonos qué planteamientos llevan al éxito y cuáles al fracaso, porque ha tenido miles de años para aplicar el método de ensayo y error tanto en el diseño de sistemas como en la relación de dependencia mutua que se establece entre los diferentes sistemas.
Así, que una empresa u organización (independientemente de sus objetivos, su estructura y sus recursos) consiga el éxito en términos de supervivencia depende de las interrelaciones que establezca dentro y fuera de su propio sistema. Por eso vamos a observar qué hace la naturaleza para copiarla descaradamente. Parece ser que es el único modelo de gestión que no solo no cobra derechos de autor ni tasas por reproducción, sino que premia las copias exitosas porque de esos éxitos también se beneficia ella (y consiguientemente todos nosotros).
Todo lo manifestado me parece un tema interesante y, desgraciadamente, novedoso, aunque lo hayamos tenido delante todo el tiempo. El trabajo es arduo porque conlleva una revisión profunda de valores y creencias para cambiar el foco de empresas basadas en el beneficio económico a empresas sostenibles en armonía con la naturaleza siempre y cuando lo que nos jugamos es la supervivencia, todas las ideas son bienvenidas.
Este modo de gestión corporativa nos aproxima a la propia naturaleza para extraer sus frutos incluso manipulándolos solamente para mejorarle por que el propio hombre es naturaleza. Las empresas que entienden esta filosofía mantienen la naturaleza en perfectas condiciones, a modo de “nido” para ello: Asegura el trabajo en momentos de crisis y fomenta las relaciones gratificantes para mantener limpio el “nido” ambos aspectos deben ser entendidos bajo el modelo de los diez elementos clave de los sistemas de gestión basado en la clasificación de la propia Jeanine Benyus
Por supuesto que es posible que haya detractores de modelos como la economía circular o la biomimética organizacional. Es posible que haya personas que piensen, desde un paradigma de pensamiento tradicional, que este tipo de modelos pueden llevarnos a un retroceso en el bienestar económico y en la generación de riqueza, o incluso estancamientos o disminuciones del PIB de las principales economías a escala mundial, bajo mi opinión en el transcurrir de la historia nos hemos alejado en demasía de nuestra principal magnitud de crecimiento “nuestra querida madre tierra”.












