Valga el juego de palabras por cuenta del affaire de la Radio Televisión Española. Ente público dependiente de la Sepi (Sociedad Estatal de Participaciones Industriales, empresa que tiene como finalidad la gestión de las participaciones empresariales de titularidad pública), heredera del INI, Instituto Nacional de Industria.
El revuelo que se ha formado por veintiocho millones de nada. ¡Qué vulgaridad! La destitución de la presidenta interina del consejo de administración de la Corporación RTVE, Elena Sánchez, y del director de contenidos, José Pablo López, tras las luchas intestinas en la cúpula del ente, han alumbrado la verdadera razón de los múltiples desencuentros. Veintiocho millones de euros por el programa del famoso presentador Broncano.
De esta manera, la cadena generalista estatal se hace con el programa de David Broncano, que hasta ahora podía disfrutarse en la privada Movistar Plus +, marca actual de la que fuera empresa pública Telefónica. Bien pensado, tras el movimiento de la propia Sepi, al comprar el paquete de acciones cercano al 10 por ciento de la empresa de telecomunicaciones española y además hacerse con los derechos del programa “La Resistencia” se ha iniciado la reconquista pública de lo que se privatizó.
Según puede leerse en la presentación del programa: “Cada noche de lunes a jueves, David Broncano se enfrenta a un late night que ha supuesto todo un fenómeno televisivo al crear una nueva forma de hacer televisión. Con su peculiar humor, las cosas pueden tomar rumbos insospechados…”.
Se ha confirmado el rumor y tras tres reuniones previas, el consejo de administración de la cadena ha dado, por fin, luz verde a la operación. El objetivo es acometer la difícil tarea de destronar a Pablo Motos y su programa “El Hormiguero” de Antena 3 Televisión.
Hasta aquí todo perfecto. Ahora bien, desde el punto de vista ético, ¿debe gastarse una cadena pública 28 millones de euros en un programa? ¿No hay otras prioridades en España donde invertir esa cantidad de dinero?
Y, sobre todo (parafraseando al agraciado nuevo millonario) dirigimos las siguientes cuestiones a los consejeros responsables o irresponsables políticos, aquellos elegidos para velar por lo público y que han decidido tal dispendio o disparate: ¿Cuánto dinero tienen en sus cuentas corrientes? Y la pregunta fundamental: ¿Cuántas veces han tenido relaciones sexuales en el último mes?












