Laureano León Rodríguez es un cacique. De entrada y como titular para comenzar este editorial es más que llamativo. Ahora bien, hemos de aclarar inmediatamente que quién le dirige tal calificativo es su compañero de partido y máximo responsable del mismo en Navalmoral de la Mata, Jaime Vega, quien además es el Presidente Local y portavoz del Grupo Municipal Popular.
Y es que después de los ya excesivos escándalos protagonizados por estas “Nuevas Generaciones” de Extremadura en Olivenza, Villafranca de los Barros, Medellín, Mérida, Badajoz… que han dejado al Partido Popular en la provincia de Badajoz más que tocado, si no hundido, continúan ahora por la provincia de Cáceres.
Qué afán de molestar a los líderes municipales y discutir públicamente cuestiones de ámbito político lejos de los órganos de decisión que esta organización tiene al respecto. Tal parece que lo único que se están asegurando, unos y otros, es el sueldito público para los próximos cuatro años.
No parece apropiado que una buena parte de los que se definen como defensores y representantes del católico empresariado no tenga otro remedio que seguir comiendo de la “sopa boba”. Carecen de otro modo de subsistencia, escasos en conocimientos y formación para incorporarse a la actividad privada de la economía que tanto pregonan y desconocen.

Más nos valdría que realmente fueran elegidos de entre los máximos exponentes de cada familia o sensibilidad política y no impuestos digitalmente, tal y como hoy ha clamado a los cuatro vientos Jaime Vega quien, en un arrebato de sinceridad, ha precisado que el dedo del cacique actúa como “dedo divino”. Valiéndose de su influencia y poder para intervenir arbitraria y abusivamente en la política y administración morala.
Bochornoso espectáculo este al que asistimos atónitos y en el que cada día supera al anterior. Aún sin recuperarnos del affaire, pues una relación amorosa irregular o bien un negocio o asunto ilícito o escandaloso debe haber sido el de María Guardiola Martín con la, hasta ese día, mejor candidata para Mérida.
Así se entiende que altos cargos de este partido estén, desde hace unos meses, buscando otras alternativas al desastre originado por el otrora magnánimo Monago. Si a esto le unimos que se espera la llegada masiva de náufragos desde los otros dos partidos de la derecha, puede llegarse a la confusión, cuando no agresividad y violencia oratoria al menos, a la que asistimos.
Concluimos que la derecha regional extremeña, entendiendo en ella al PP, Ciudadanos y Vox, ha saltado en pedazos a poco más de cien días para las elecciones. Gracias a una suerte de canibalismo y autofagocitosis digna de ser estudiada, lástima que en la Universidad de Extremadura no dispongamos de ningún erudito similar a don Santiago Ramón y Cajal.














Pero si solo están pensando en la mamandurria. Ejemplo evidente es el presidente provincial del PP. ¿O no se han dado cuenta de que este personaje gris nunca trabajó más que en la mamandurria? Su gestion es y ha sido siempre caciquil. Así esta el PP en la provincia. Solamente agrupado a las barrigas agradecidas. Sólo tienen que darse una vuelta por la provincia y verán en los pueblos y qué digo sólo pueblos no, tambien en ciudades, las fotos que se hacen en sus asambleas de Juntas Directivas. Hagan ese análisis y llegaran directamente al caciqueo. Ejemplo también lo tienen en Plasencia con Fernando Pizarro Garcia, que es como se llama, aunque le gusta ponerse apellido añadido solo para la clientela y su ego. Miren como ha dejado el PP en Plasencia.Vean la foto de su última Junta Directivas y verán… Ahora sale el cacique con Navalmoral, población importante y querida en el Norte de Extremadura, pero que a Lau, no le gusta que sean demócratas. Manda él.