Matar moscas a cañonazos es la metáfora que aplico al cortoplacismo del Sr. Alcalde de Plasencia. En el caso de la Casa del Deán, parece que ha tardado tres legislaturas en darse cuenta que este palacio necesita una rehabilitación. A bote pronto, se me ocurre que su reforma podría haberse luchado a través de los fondos de resiliencia y ya vendrían incorporados en los Presupuestos Generales del Estado.
El caso es que el Ayuntamiento de Plasencia tasa la Casa del Deán en setecientos cincuenta mil euros; es decir a trescientos euros el metro cuadrado. La tasación, según normativa vigente, determina el precio mínimo de alquiler en un seis por ciento. ¿El plano apunta intenciones? Pregunto a un profesional como Luis Valverde, conocido arquitecto de Plasencia y me traslada que en una aproximación rápida, su valor no estaría por debajo de los mil quinientos euros, argumentado con criterios técnicos, históricos y de ubicación. Mi conclusión es muy simple: ¡Asalto Público! Y puede que Plasencia necesite más plazas hoteleras, pero esa es otra cuestión. Es compatible la reforma de Casa del Deán con uso público y la proyección hotelera de Plasencia.
El Sr. Alcalde podría interceder con UniCaja para que el edificio emblemático de la extinta Caja de Extremadura les cediera sus plantas vacías. La ocupación y utilización de la Casa del Deán sería una consecuencia de su reforma. Son necesarios equipamientos públicos y de servicios en Plasencia. Ahora, no entro en sus contenidos pero “haberlos, haylos”. El mantenimiento del mismo estaría determinado en función de su utilización municipal o autonómica. Sabemos que el Ayuntamiento de Plasencia está arruinado y aún no sabemos si la Junta estaría dispuesta a contemplar a Plasencia, definitivamente, como capital del norte de Extremadura y por lo tanto dotarla con una oferta de servicios que de respuestas a la quinta parte de Extremadura.
Todo esto viene en relación a la defensa que un sector civil de la sociedad hace de su disfrute como bien patrimonial. ¿Sabemos de algún palacio en la ciudad de Cáceres que no tenga un uso público? Solo estoy preguntando para encontrar posibles paralelismos. Puede que nos llevemos una sorpresa. En el caso de otras ciudades extremeñas como Mérida, vemos como se incorporan en los PPGGEE la cantidad de tres millones de euros destinados al nuevo Museo de Historia de Mérida. Y yo les felicito. Ah, claro, me dirán que Mérida se lo lleva por el «efecto capitalidad». Pero puedo hablar de los dos millones y medios de estos fondos para el transporte público en Don Benito-Villanueva…
Recientemente, le preguntaba al director general de Arquitectura de la Junta, Alfonso Gómez, en la celebración del 104 aniversario de la Agrupación Socialista de Plasencia, sobre el acuerdo que el alcalde de Cáceres firmaba con la consejera Leire para la rehabilitación de barrios y la contestación fue concluyente: “Hay mucho dinero pero el responsable del Ayuntamiento de Plasencia no ha solicitado nada”. Siendo verdad esta realidad, algunos ya nos estamos cansando de justificar la inacción con el fracaso de interlocución con Pizarro. Como si la recuperación del Mar Menor no hubiese puesto las pilas al Gobierno central sobre su próxima muerte y activara recursos y acción por encima del Gobierno autonómico.
No quiero abrumar con ejemplos que pondrían la cara roja a más de un adminsitrador público. A lo mejor se me entienden de forma más directa si resumo diciendo que Plasencia está fuera de todo un proyecto global de crecimiento simétrico en Extremadura. No se me asusten, que no me sale la vena cantonalista placentina. Es como consecuencia de ella la realidad de cómo estamos hoy, pero que nadie se venga arriba del Tajo para abajo, porque este alcalde sea un chollo para ellos.
No planteo estas cuestiones como el vicio de una plañidera que cobra por llorar, ni mucho menos, solo es un pensamiento lógico, posiblemente visto desde una perspectiva diferente en ese poliedro difícil de articular a Extremadura. Solo hago un ejercicio de análisis sobre evidencias y, más importante, de anticipación. Plasencia está dormida pero en vigilia tensa, como esperando a alguien que salte al terreno de juego para que las cartas dejen estar marcadas. Anda que como a algunos les de por saltar en las elecciones municipales con una plataforma tipo “Teruel Existe”. Luego, no vengan justificándose porque es lo que están provocando.
Si no me entienden, en próximos artículos seré mucho más certero. Vamos, que la noticia de licitación de la autovía Moraleja-Monfortiño es una buena noticia para todos porque lo que podría haberse avanzado en los presupuestos del 2020-2021 y 2022, volvemos a plantearlo en el 2023. Digo que todos contentos porque Cáceres y Badajoz, a la vez, avanzan en sus rondas de circunvalación. Mi enhorabuena a ellas. Además en Plasencia se licita el estudio de la nueva estación en tres años, la rotonda de la ronda norte ya iniciada y Martín Palomino. Lo dicho, ¡Este alcalde es un chollo! Bueno, no quiero calentar el ambiente; es el ambiente el que me está calentando a mí. Y me dice mi madre que no me signifique tanto.













Verdad como puños. Claro que, el Alcalde-sacristan de Plasencia, tiene mucha culpa por su dejadez en el gobierno de la Ciudad y la no consecución de las inversiones necesarias para su desarrollo. Pero no olvidemos que el gobierno autonómico también tiene las suyas al dejar hundir la Ciudad con el chollo de este Alcalde. Hay que ponerse las pilas y cantarles las verdades del barquero a ambos responsables. Ya está bien de reírse del Norte de Extremadura con una población de más de 200.000 habitantes y que tienen a Plasencia como su Capital natural. Al que no ayude, a votarle, pero con B.
Aquí nadie puede quitarse el mochuelo de encima. Entre todos la mataron… Pero no nos frustremos con los demás. Creo que la salida o la recuperación será lenta. Debe pasar por la propia ciudadanía, aunque ahora esté sesteando. Puede que este humilde Diario sea un acicate para poner las cosas en su sitio, teniendo claro que llevamos mucho tiempo perdido. Salud, Julián.