A Plasencia, el Rey de España, deberá concederle otro nuevo título: el de “Muy Inocente”. El de “Muy Santa”, lo tenemos interiorizado en nuestro devenir. De “Choteo institucional”, califica Manifiesto X Plasencia que el estudio informativo sobre la nueva estación de alta velocidad para el Norte de Extremadura, quede desierto, con todo lo que ello significa.
Hasta el momento, silencio en todos los partidos políticos y alarmante mutismo por parte de la presidenta de Extremadura, María Guardiola. En la reciente reunión que mantuvo con el Ministro de Transporte, ni una palabra de la estación cuando ya sabían que el estudio había quedado desierto. Yo hablaría de chalaneo entre los dos.
¿Quiere ser la presidenta de todos los extremeños? El alcalde de Plasencia, tiene por qué callar y tan solo un breviario de palabras al paso, que tratan de normalizar una situación vergonzante, que se inició con él.
Estamos hablando no de una nueva risotada a costa de Plasencia, sino de un zaherimiento hacia más de un cuarenta por ciento de la superficie de la provincia de Cáceres, con una realidad demográfica que supera los doscientos mil habitantes, incrustada en un fondo de saco alejada de todo proyecto de dinamización económica.
El ministro de Transporte, Oscar Puente, polemizaba recientemente con el Presidente de Castilla y León, afirmando que su región era un “geriátrico a cielo abierto”.
Alguna culpa tendrán todos los gobiernos, sin distinción de colores. Acertadas palabras que podemos trasladar al Norte de Extremadura, aunque él salve la responsabilidad de la reapertura de Plasencia-Astorga, con un estudio de viabilidad del que ya sabemos su resultado. Que su reapertura “está muy verde”, significa blanco y en botella. Con la estación de alta velocidad en Plasencia, pasa igual; una nueva licitación de estudio informativo, dilación hasta una posible piedra en el año 2029, en el mejor de los casos, mientras que el mundial de fútbol de 2030, en un eje necesario Madrid-Lisboa, tendrá parada en Navalmoral, Cáceres, Mérida y Badajoz.
Siga el Sr. Puente, animándonos a acostumbrarnos a las incidencias ferroviarias. Ya nos vamos haciendo a la idea de un posible cierre de Monfragüe, sin tener una estación alternativa por donde pasen los trenes. Y todo ello, reconociendo que ha sido el Gobierno de Pedro Sánchez el único que ha invertido notablemente en la línea Badajoz- Navalmoral. ¿En qué momento, se jodió el Perú?
El Sr. Pizarro, en esta ocasión, tiene razón: “no me creo nada del ministro, Puente”. Como si nos hubiéramos creído, cuando se paseaba por la plaza con la ministra del mismo ramo y de su partido, la Sra. Pastor, que el Ruta de la Plata, venía de camino, cuando lo que pasó fue que nos afanaron la estación presupuestada en 2011 en más de veinte millones de euros. La exalcaldesa, Elia Blanco podría escribir interesantes relatos sobre aquel destrozo. Eran los recortes de la crisis, que con la entrada de Rajoy, borraron de un plumazo una infraestructura vital para el desarrollo de Las Hurdes, Gata, Ambroz o el Valle del Jerte.
Visto lo visto, comienzo a preguntarme si en realidad es necesaria la estación para el norte extremeño. Puede que no haga falta, siquiera, una nueva licitación. Tan solo MXP, MSU y la alcaldesa de San Gil han mostrado su hartazgo. ¿Dónde están los empresarios de Plasencia, Moraleja, Montehermoso, Hervás…? Parece como si una Ley del Silencio, no escrita, cerrara sus bocas, obstruyera sus oídos y maniatara sus manos.
Siempre les quedará la queja lastimera y victimista del emprendimiento que no pudieron hacer porque nadie fijó la mirada en ellos. Como si esa estación no fuera acompañada de una imprescindible Plataforma logística, un Expacio-Plasencia, como tienen otras ciudades extremeñas, con suelo industrial necesario si queremos aprovechar una industrialización con masa crítica para revitalizar unas comarcas donde viven más de un veinte por ciento de ciudadanos y ciudadanas extremeñas.
Que se enteren de una vez, el Sr. Alcalde de Plasencia, la Sra. Guardiola y el Sr. Puente, que pueden seguir considerándonos imbéciles, pero el abajo firmante y algunos más, ni mudos, ni ciegos, ni Santos, ni Inocentes.













Esperpéntico si no fuera tan lamentable y discriminatorio
Un insulto a todo el Norte de Extremadura.