La portavoz del Grupo Parlamentario Socialista, Soraya Vega, critica a la presidenta María Guardiola, por elegir para el SES y el SEPAD a profesionales de la privada.
Seguro que sabe que no es ella sino la consejera de Sanidad y Servicios Sociales, Sara García Espada, quien elige y nombra a su equipo, además, es funcionaria y conoce perfectamente el contexto sanitario extremeño. Es un cargo electo y se merece que la dejemos trabajar.
Poco más de tres meses, no es mucho pedir, cien días de cortesía que todos deberíamos respetar por ser la tradición. Como quiera que los comicios electorales Autonómicos se celebraron el día veintiocho de mayo, qué menos que esperar hasta el día de Extremadura para empezar a valorar la acción del Gobierno.
No hay prisa, ninguna prisa, quedan cuatro años hasta las próximas elecciones. ¡Calma!, tiempo habrá para la acción de oposición y seguro que razones han de sobrar, sobretodo, viendo a los mismos altos cargos de Monago, degradados a la tercera fila del escalafón, pasando de Consejeros a Directores Generales sin pasar por la casilla de Secretario. Qué dura es la vida del político, especialmente en las postrimerías.
Soraya, ¡tranquila!, qué necesidad de buscar razones donde no las hay. Haría bien en tomar nota de los líderes del PSOE y disfrutar de sus merecidas vacaciones. Tenga en cuenta que estamos en agosto y todos necesitamos descansar, han sido demasiadas emociones políticas las vividas recientemente.

¿Cómo que es preocupante que profesionales de la gestión privada sean los elegidos por la presidenta para llevar las riendas del SES y el SEPAD? Lo preocupante es que desde el PSOE no haya quien se dé cuenta de que no hay otra opción que contar con todos, profesionales públicos y privados, si queremos que nuestra Comunidad Autónoma progrese.
¿Pero de verdad se cree alguien aún que un funcionario de carrera o, peor todavía, un político de carrera está capacitado para gestionar según qué cuestiones? Por otra parte, porqué presupone que se van a superponer los intereses privados a los públicos.
¿Porqué circunscribe la honradez, tan sólo, a la condición de funcionario? Qué equivocada está, qué necesario sería que antes de tener responsabilidades en política se tuvieran en la empresa privada. De nuevo la dicotomía entre el blanco y el negro, entre los míos y los demás.
Le explico: en Extremadura había 91.866 empleados públicos a principios de 2021 (expresado de otro modo, para que me entienda, hay casi un millón de extremeños que no son funcionarios) de ellos, tan sólo 53.550 son empleados por cuenta de la Comunidad Autónoma. Cuán torpe sería derrochar el talento del resto en la gestión de lo común.
Es tiempo de hacer un ejercicio de humildad, en casi medio siglo de democracia hemos avanzado mucho pero aún queda mucho más. Cierto es que los demás nos llevaban mucha ventaja y la siguen manteniendo, por ello hemos de esperar con cautela los resultados de la nueva gestión, sin prejuicios.
Es usted una brillante oradora y además de fuerte convicciones, no caiga en los fallos ni en los tópicos acuciada por una necesidad inexistente. Honestos los hay en todas las profesiones, en lo público y en lo privado. ¡Corruptos también!
Si no me cree, quedamos en el Vía de la Plata y le doy los nombres de algunos de ellos. Además, le invito a una caña y un bocata, en una ocasión me preguntó por qué le invitaba a una consumición, no pude contestarle; hoy me permito hacerlo: en agradecimiento a su trabajo y dedicación a los demás. ¡Mucho ánimo y a descansar, que todo es necesario!












