La odisea de Chema Cid y Ana Heredia terminará si el ritmo de donaciones de los españoles, especialmente los extremeños, sigue como a esta hora o si los políticos hacen su trabajo y mueven el culo. Algunos ciudadanos se preguntan cómo donar dinero para ayudar a esta pareja de emeritenses que se encuentra atrapada en Puerto Rico. Tan sencillo como participar en la campaña de recaudación de fondos a través de la plataforma GoFundMe para hacer frente a los gastos sanitarios. Hasta el momento, la campaña ha recaudado cerca de 20.000 euros, pero se precisan 300.000 para saldar las deudas médicas y de permanencia en el país.
Con esta suma, Ana y Chema podrían abonar la factura del hospital de Puerto Rico, que ya asciende a los 200.000 euros más los gastos que se van acumulando en este mes y medio que llevan sufriendo las de Caín después de que Chema fuera víctima de un infarto. A sus 47 años la vida le daba una oportunidad en la isla americana como técnico de energía láser. Estuvo con su compañera dos semanas en Miami donde firmó los contratos y al segundo día de llegar a Puerto Rico padeció un infarto que lo mantiene postrado en la cama de un hospital.
Ana Heredia, su compañera, ha recurrido a los medios de comunicación impotente, una vez no ha obtenido respuestas de cuantas instituciones, incluida la Casa Real, se ha dirigido. Chema necesita un avión medicalizado para volver a Extremadura a continuar su recuperación, pero eso sólo puede proporcionárselo el Estado o una ingente cantidad de dinero.
En España contamos con una sanidad gratuita y universal, un logro del que nos beneficiamos todos, ya seamos progresistas o liberales. Aquí no se está hablando de color político sino de instituciones. La Junta de Extremadura de María Guardiola, esa que iba a estar abierta a todos los extremeños por igual, debería ponerse lo antes posible en contacto con el Ministerio de Asuntos Exteriores y con el Ministerio de Sanidad y hacer todo lo que esté en su mano por repatriar a dos extremeños que se encuentran literalmente atrapados en Estados Unidos.
La solidaridad de la ciudadanía está muy bien pero el reloj corre en contra de Chema, que podría tener graves secuelas neurológicas de no ser tratado como se debiera, dadas las limitaciones sanitarias de la isla, según explica Ana Heredia. Los 300.000 euros que se demandan pueden conseguirse mañana o dentro de dos meses, eso nadie lo sabe, pero no está ahí el quid de la cuestión: hay dos extremeños, dos españoles, en un país se supone que civilizado, que necesitan cuanto antes un avión medicalizado para retornar a casa, amén de hacer frente a una fuerte suma de dinero del hospital porque su seguro médico no contemplaba el caso del infarto.
María Guardiola, la presidenta de todos los extremeños, tiene la obligación de interesarse por este caso, al igual que Pedro Sánchez está obligado a iniciar cuanto antes conversaciones con la Embajada Americana en Madrid o con la propia Administración Biden para solucionar este grave problema. No es de recibo que después de mes y medio de conocer la situación de estos dos españoles, dos extremeños, no se haga nada.
Aparquen los políticos por un momento sus diferencias y atiendan a los problemas reales de la gente real. Más cuando es de justicia que este asunto no se subsane por la colaboración ciudadana, que lleva más de 500 donantes, sino por la negociación política entre todas las Administraciones.












