Tras el decisivo «A la mierda» de Labordeta, sobre la bancada de la derecha montaraz, creo que en materia de exabruptos está todo dicho. Por eso, el juego dialéctico contra el golpismo basado en contestar el ruido, es tiempo perdido; batalla inútil que termina tan solo en un desahogo bañado en melancolía.
Es mi pequeña reflexión en estos cinco días que segregan las glándulas salivares de ese coro de prescindibles patriotas que blanquean las palabras del Sr. Feijóo sobre la necesidad, en este país, de tener un gobierno democrático o sobre los peligros que corremos por los intentos de cambio de régimen del Gobierno.
Una proyección freudiana que justifica que denominarlos como bancada golpista no es un trazo grueso, sino la definición más cercana a un partido que cree en la Libertad de la misma manera que cree en la Constitución. Por tercera vez están proclamando la ilegalidad de un gobierno de izquierdas. Pasó con Felipe González, que al parecer quedó agradecido con el «Sindicato del Crimen» de aquella asociación de periodistas «independientes», después con Zapatero y de nuevo con Pedro Sánchez, que han reaccionado con dignidad y sin miedo.
Cinco días que eran necesarios para que otros hiciéramos e hicieran introspección de los últimos años de gobierno socialista y de coalición, en los que el oscuro ojal de su culo se apretó por momentos ante la posible dimisión de Pedro Sánchez. Me refiero a algunos de los socios de gobierno en su variedad ideológica. Hacía falta una llamada de atención a la altanería presuntuosa y engreída de la otra derecha en Cataluña y también para los que se empeñan en seguir asaltando los cielos a brinco.
A estas alturas, uno ya tiene identificado los que juegan a la política sin hacerla. A esta no es necesario venir llorado, pero sí hay que llegar con la pasión de lo público, salir ligero de equipaje sin necesidad de escapar en el maletero de un coche o tener una silla donde poder volver. Dejen los relatos épicos para la España que trabaja.
Y ahora, punto y aparte. Abandonen el Twitter (X) y no se distraigan con la agenda legislativa. La defensa de la libertad tiene que ver más con la turbulencia que con la placidez. Hay que gestionar, inevitablemente, el conflicto entre capital y trabajo, y sus ramificaciones, porque ese es el núcleo gordiano.
Decía Ludwing von Mises que «si ellos siguen repitiendo sus mentiras, nosotros tenemos que seguir repitiendo la verdad». Me gustó escuchar al Presidente en su afirmación, al sufrirlo en carne propia, sobre el «lawfare» vivido, como antes los han sufrido otros políticos, sindicalistas, intelectuales o artistas. Aquí no se ha salvado ni Dios, porque esos administradores de lo ajeno, ante la imposibilidad del poder total, han judicializado, criminalizado, deshumanizado a todo aquél que se movía, utilizando recursos humanos y económicos públicos; tirando con pólvora del rey. Al resto solo nos queda el dicho reconfortante: «tengas juicios y los ganes»
Hay tarea por delante. El Gobierno ante la chatarra ruidosa de los ladridos de periodistas en nómina y de políticos sin escrúpulos, debe consolidar todos los logros sociales y concretar la hoja de ruta en esta legislatura.
Al aumento del ruido inevitable tras estos cinco días, al Gobierno le corresponde acción de gobierno, agenda social, equilibrio territorial, poner coto a la instrumentalización de la justicia, atajar las denuncias falsas con el código penal, fiscalidad, estatuto de los trabajadores para el siglo XXI, reducción de la jornada laboral y regeneración democrática de instituciones que corren el peligro de parasitar. El PP, hace tiempo que no necesita explicar por qué no quiere renovar el Consejo General del Poder Constitucional.
Solo el avance de una sociedad más igualitaria contendrá la avalancha posmoderna de los idiotas. Lean a Milei sobre su Decreto de desguace del Estado, y observen a Meloni vetar en la RAI al gran historiador Antonio Scurati, que ha escrito la trilogía sobre el fascismo en Italia más didáctica de los últimos tiempos, mientras en las calles de Roma se permiten manifestaciones del fascismo de siempre. Puede que estos cinco días hayan sido necesarios.













Bravo por tu escrito, es necesario leerlo y opinar sobre ello.
Estamos en un mundo de egos desmesurados y mayoría aborregada que a pasado a no sentir nada porqué nada les importa.
Aún creo q las personas libres pensadoras, ganaremos la partida.
Bravo por tí, Nati. Eres , somos parte de la solución. Un beso.
Como aportación: da miedo el mensaje de “libertad” de boca de los que tanto hicieron para que ésta no llegara al pueblo llano; “ellos” la tuvieron siempre.
El poder judicial debería hacer reflexión profunda sobre su actuación que, lejos de transmitirnos confianza, nos produce inseguridad.
Un juez cuando admite a trámite una querella/demanda sobre un personaje público efectúa una condena a pena de telediario de ejecución inmediata. Reflexión
Profunda reflexión para la justicia y el cuarto poder: los medios de comunicación. Salud
Sin duda alguna, se trata de un magnifico articulo. Mi enhorabuena MIguel.
Gracias, amigo. Salud