Lord Acton, político e historiador británico, escribía en su momento que «el poder tiende a corromper, el poder absoluto corrompe absolutamente. Los grandes hombres son casi siempre malos, incluso cuando ejercen influencia y no autoridad: aún más cuando superas la tendencia o la certeza de corrupción por autoridad.“
En Extremadura, Partido Popular y VOX suman treinta y tres diputados en la Asamblea, por tanto tienen mayoría absoluta. Lo que tiene que devenir en un pacto natural de dos fuerzas de derechas, todavía no se ha alcanzado porque ambas formaciones están en un diálogo de besugos que no conduce a ningún lado.
María Guardiola no quiere que los del partido verde entren en el Gobierno regional y éstos quieren de dos a tres consejerías y la Presidencia de la Asamblea y ahí están, haciendo unas pocas declaraciones para contentar al personal pero llevándolo todo super en secreto, como si esto fuera una caja hermética y sin filtraciones.
PP y VOX están condenados a entenderse a no ser que estén jugando a que se repitan las elecciones dado el perfil bajo que presenta el PSOE, que tampoco quiere que se hable de que Fernández Vara se va a Madrid como senador autonómico. Lo que sucede es que Guardiola está que no le llega la camisa al cuello y que a pesar de haber perdido las elecciones autonómicas quiere ser presidenta de Extremadura como quiera que sea.
El acuerdo PP-VOX ya existe, que como bien dice Fernández Vara «es borrar al PSOE del Gobierno»; ahora, según el presidente en funciones, sólo hay que darle forma. Y lleva razón. Vara tiene mucha más experiencia que la niña, que la «María de Extremadura» como quiere que la llamen, y sabe que el acuerdo está conformado.

En cualquier caso, mañana se constituye el Parlamento, con el juramento o promesa de los sesenta y cinco diputados, y será entonces cuando se caigan todas las vendas de los ojos, porque los diputados tienen que elegir la Mesa de la Asamblea y ahí se verá el reparto de fuerzas. Este diario sabe de fuentes socialistas que María Guardiola ha telefoneado a Fernández Vara para intentar hacer una Mesa a medida de PP y PSOE. Desconocemos cuál ha sido la contestación del presidente en funciones.
Esta legislatura pinta mal. Si «María de Extremadura» es, finalmente, la presidenta de la Junta, es probable que tenga que gobernar decreto a decreto y con el poder que le da el DOE. No va a ser una Presidencia cómoda si VOX no entra en el Ejecutivo regional. Tampoco por parte del PP. José Antonio Monago seguirá echando el aliento en el cogote de Guardiola y será una presidenta tutelada, sin capacidad de discernir por ella sola.
Mañana se verá cuál es el inicio de la andadura de esta Asamblea, pero después de tres semanas y pico, las negociaciones PP-VOX han sido secretas pero han existido. Pesarán muy mucho las opiniones de Feijóo y Abascal, pero el núcleo de lo hablado es entre María Guardiola Martín y Ángel Pelayo Gordillo Moreno, y ambos no sueltan prenda. Lo dicho, mañana se sabrá la forma del pastel y, también, si el poder, aunque sea incipiente, corrompe o, en el caso de Extremadura, corrompe absolutamente.












