Después el clima cambió, comenzó un periodo seco y se iniciaron las plagas. A las señales que Dios envió se las conoce como “las plagas de Egipto” (Éxodo, 7-13).
De haber sido contemporáneo, Moisés hubiera escrito la undécima. Nadie mejor teniendo en cuenta que fue criado en la corte real de Egipto por la hija del Faraón, pero abandonó esta situación de privilegio para “ser afligido con el pueblo de Dios” (Hebreos, 11-25).

Actualmente, cuando ya ni el primo de Rajoy pone en duda este nuevo periodo de cambio climático y parecían terminados los procesos por corrupción con desigual suerte para los protagonistas principales, unos cumpliendo condena, otros a la espera y los más riéndose, disfrutando de lo tan fácilmente sustraído al resto de españoles.

Alguno incluso ha tenido la desfachatez de autoexiliarse a los Emiratos Árabes Reunidos. Según un dicho popular de Tierra de Barros: “un fontanés se ha ahorcado, le habrá interesado”. Pues eso, el objetivo de la mudanza y cambio de domicilio es no tributar en España. ¡Qué arte! Privilegios de ostentar “patente de corso” por herencia y apellidos.
Esta semana nos enteramos de que una graciosa alcaldesa electa y senadora, se hace la sueca y descuida en su declaración de bienes la nimia cantidad de doce millones de euros. No es de extrañar, pues en según qué clases sociales, esas cantidades son “peccata minuta”.

En Cantabria, mientras alguno da clases magistrales en programas de televisión y regalando anchoas, la magistrada juez titular del Juzgado de Instrucción número 5 de Santander, doña Mercedes Compostizo Olarte, ha enviado a prisión provisional sin fianza al jefe de servicio de Carreteras Autonómicas de la Consejería de Obras Públicas, por los supuestos delitos de prevaricación, cohecho, fraude en la contratación pública, falsedad documental y blanqueo de capitales.
En Canarias, otros “listos” se dedicaban a divertirse a costa de los dineros públicos, haciendo alarde de un mal gusto y una poca vergüenza barriobajera, delictiva por activa y por pasiva. En este caso investigado también un militar de alta graduación que, al parecer, cambió el honor por el frenesí descontrolado de los placeres carnales.
En fin, más de lo mismo. Corruptos por doquier, de unos y de otros, que garbanzos podridos hay en cualquier cocido. ¡Qué pena de España! Esta es nuestra maldición, nuestro Patio de Monipodio, nuestra undécima plaga.
“Lo increíble de España es que, con una clase política tan inepta, todavía exista el país”. “Estoy firmemente convencido de que España es el país más fuerte del mundo. Lleva siglos queriendo destruirse a sí mismo y no lo ha conseguido. El día que deje de intentarlo, volverá a ser la vanguardia del mundo”. (Otto von Bismarck).













Vivimos en un país de pandereta, donde la corruptela prima y dónde a una española que vive y paga sus impuestos es víctima de la corrupción del país vecino y además nos proclamamos brazo ejecutor para que pague todo aquello y más que el país vecino pide, pero es que claro al Estado Español no le interesan las injusticias que se cometan con sus ciudadanos…ellos solo son brazo ejecutor de la corrupción del país vecino
¡Cómo vamos a exigir y pedir justicia, si el máximo órgano judicial, el Consejo General del Poder Judicial, lleva cuatro años incumpliendo la Constitución!