Se trataba de sobrevivir y Feijóo lo ha conseguido. De momento, la triple AAA: Abascal, Ayuso y Aznar han conseguido salvar el round pero se han autorretratado; un poco más. Ya sabemos que ha ganado las elecciones, aunque el ya líder de la oposición habrá interiorizado que no será Presidente de España, no porque no quiera, sino porque no puede.
Su entronización con VOX ha sido definitiva en la sede de la soberanía de España y aún no son conscientes de los que les va a costar desandar ese camino. Su afirmación sobre Bildu, manifestando que es la única organización a la que se debería hacer un cordón sanitario, expresa el grado de normalización y blanqueamiento que mantiene con la ultraderecha española, con lo anticonstitucional que es eso. Es la España sin complejos.
Feijóo no iba de investidura, iba de embestida desde la manifestación del domingo 24 de septiembre contra doce millones de españoles que no respiran los aires de la M-30. Feijóo ha presentado una moción de censura a un Presidente en funciones y el único desplante institucional grosero ha sido oír a 137 gamberros del PP, gritar “cobarde” a Pedro Sánchez. Hasta ahí podríamos llegar, que al sainete de unos tacticistas, hubiese de responder con traje de gala. Sencillamente, el grupo socialista podía utilizar a cualquier parlamentario para presentar su posición ante una nueva embestida de la derecha carpetovetónica, disfrazada de investidura y que ha terminado siendo una hoja de ruta para dar credibilidad a Feijóo en el interno de su partido, pero nada más. Otra fiesta subvencionada por los de siempre, para los de siempre.
Una moción de censura fallida, aplaudida con las orejas por sus corifeos. Óscar Puente le hizo la crónica político-histórica, de forma muy didáctica, que desmonta las mentiras y falacias de un partido que solo respeta las instituciones cuando gobierna. Su discurso queda fijado en el Diario de Sesiones del Parlamento al que habrá que acudir para todo aquel que quiera entender un complejo entramado de manipulaciones y mentiras de una familia sospechosa a lo Fariña
La boutade utilizada por el jefe de la oposición al plantear que tenía los votos para alcanzar la presidencia, pero sus principios no le permitían optar por esa fórmula, renunciando a ser Presidente, no solo significa un ardid, intelectualmente mediocre, ya que de disponer de los votos de Junts le restaría los 33 de VOX, sino que muestra su incapacidad para liderar todas las derechas de España. Ese es realmente su problema. Sin PNV y JUNTS no alcanzará el poder nunca y de hacerlo sería una mala noticia para la estabilidad del país.
Su dilema peliculero de optar por una España reduccionista o “Sánchez”, ha resultado un fiasco y no le da para gobernar una realidad plurinacional, diversa y vaciada en su oeste; realidad esta última que el próximo gobierno no debiera olvidar porque favorecería una mejor redistribución en lo social y económico. Lo digo porque cuando focalizamos la atención sobre aspectos emocionales, como puede ser en este momento la amnistía, nos olvidamos de un problema secular con aquellas comunidades que podemos ver una amenaza con nuevas asimetrías territoriales que solo pueden ser resuelta con más apuesta territorial contra la desertización poblacional, con todo lo que ello conlleva.
La figura de Feijóo se salva en el cortoplacismo del PP, apostando por la confrontación en la única huida posible hacia adelante. Sin pinganillo no tiene futuro. La soledad elegida le conducirá a la melancolía y de ahí a Galicia. Si se trata de embestir con más confrontación, muchos ya hemos hecho el tránsito a independizarnos de esa España miope y cuartelera. Cuanto menos Madrid nos propongan, menos nacionalismos aquí y allí.













Lo compartire porque expresa mi sentir con casi fotográfica precisión…
Gracias. Salud
Excelente artículo
Gracias. Salud
Gracias. Salud
Tú lo has dicho todo. En esta ocasión, toca quedarme mudo. No queda otra que aplaudir tus palabras. ¡Salú y Repúbrica!
Salud y Republica. Salud
Salud y Repúlica.Salud