Platón fue de los primeros que dividió al ser humano en dos mitades bien diferenciadas: el cuerpo y la mente, en donde el cuerpo es una especie de cárcel de dicha mente. En la vida, decía, el alma lo que quiere es librarse de ese cuerpo y volver a lo suyo, al mundo inmaterial.
-Esa dualidad de Platón de hace dos mil cuatrocientos años por lo menos, que no hayamos avanzado mucho. Donde con más claridad se puede ver es en el mundo del fútbol.
-El fútbol es como la vida misma: o eres de la Macarena o de Triana, de derechas o de izquierdas, del Betis o del Sevilla, del Real Madrid o del Barcelona, de Boca o de River, de Cristiano Ronaldo -ahora Maradona- o de Messi, del yin o del yang. Llamarían loco al que fuera de los dos (del Betis y del Sevilla, del Madrid y del Barsa…) a la vez.
-A un Mundial no siempre van los mejores equipos del mundo. Yo hubiera preferido a Italia, a Noruega, a Turquía, a Perú o a Chile, antes que a Qatar (el día que San Marino, el peor equipo del mundo, el número 211 del Ranking FIFA con ciento veintitantos partidos seguidos sin ganar, celebre un Mundial veremos a San Marino jugar un Mundial), País de Gales, Canadá o Arabia Saudí.
-Los ocho primeros clasificados FIFA son por este orden: Brasil, Bélgica, Argentina, Francia, Inglaterra, Italia, España y Países Bajos.
-Italia ni está en el Mundial y Bélgica fue eliminada en la primera fase, casualmente en el grupo donde estaban curiosamente Marruecos (primera de grupo y número 22 en la clasificación FIFA) y Croacia (segunda y en el puesto número 12 de la clasificación FIFA).
-Si el fútbol tuviera lógica o si la clasificación no dependiera de un solo partido a partir de octavos, los cuatro equipos que mejor han jugado y que tendrían que haber pasado son: Francia (que va de más a menos), Argentina (que es la única de las cuatro que va de menos a más), Brasil e Inglaterra.
-En el partido de ayer entre Argentina y Croacia mi intuición (me fío) me dijo que si veía a Modric -su superestrella-, a sus 37 años cubriéndole las espaldas a su lateral derecho y a la media hora de partido bajando a defender como si no hubiera un mañana, es porque algo no iba bien. Así fue. Croacia no parecía Croacia.
-Antes del partido comprobé la dualidad del fútbol. Y además, una doble. O triple: si eras del Barsa entonces también de Messi y de Argentina. Si eras del Real Madrid, de Modric y de Croacia. Es lo que tiene el fútbol, que para la ternura siempre hay tiempo.
-Messi juega andando de toda la vida, excepto cuando no camina. Romario también jugaba andando. Romario era listo, decía que no es lo mismo estar dentro del área con ochenta pulsaciones que con doscientas.
-Lo mejor del partido, aparte de la furia de Julián Álvarez o la genialidad de Messi, fue la defensa argentina. Los defensas argentinos parecían perros de presa, como si hubiera puesto a siete Gavis (el de la selección española) o a catorce marroquíes (de la selección de fútbol) a defender: no pasaba nadie. Hubo un rato que hasta Messi defendió un poco.
-La jugada de Messi: como esa habrá hecho doscientas en su carrera. No le di tanta importancia. Maradona quince o veinte. Pero salen más veces en la tele.
-A Croacia le pudo la presión, que es lo que creo le ocurrirá hoy a Marruecos ante Francia, quizás el equipo -Francia-, en general, que mejor ha jugado en este Mundial.
-Hablando de dualidades y derechos humanos. Ayer leí que Modric es simpatizante nazi o de Hitler o algo así.
No conozco bien la historia de Croacia, pero creo que el actual país surgió cuando la Alemania nazi e Italia ocuparon Yugoslavia en plena Segunda Guerra Mundial. Pero creo que es el defensa central Dejan Lovren el que manifestó tal asunto del nacismo aunque suene contradictorio. Parece ser que la familia de este futbolista, cuando él tenía tres años, por culpa de la guerra de Bosnia-Herzagovina de 1992 huyó a Alemania, en donde estuvieron de inmigrantes ilegales durante siete años.
-Por último y en definitiva: a Platón le hubiera gustado el fútbol, aunque solo fuera para comprobar empíricamente que hay partidos en los que el alma se libra del cuerpo y vuelve al mundo inmaterial. Sobre todo si gana tu equipo. O si pierde.
Es lo que tiene la dualidad del ser humano.
Fin.












