NO, los gallos no violan a las gallinas, gallines según su forma de nombrarlas. Por más que se empeñe Fanny, defensora a ultranza de las “gallinas violadas”. Casi un lustro he tardado en corroborar lo que en la carrera ya habíamos estudiado, no por falta de interés, si no por asegurarme de estar en lo cierto y contestar con sumo rigor.
De mi parte las teorías y estudios de Charles Darwin, naturalista inglés, reconocido por ser el científico más influyente de los que plantearon la teoría de la evolución biológica a través de la selección natural, justificándola en su obra: “El origen de las especies”. Además, he tenido la curiosidad, he comprado gallinas y gallos de diferentes especies, comprobando de primera mano la hipótesis inicial.
Por otra parte, si fuera cierto que, después de haber trabajado en un matadero o sala de despiece, actualmente usted ejerce la profesión más antigua del mundo, eso sí podría entenderse como un acto de fuerza sexual.

Intento y no consigo entender su forma de ver la vida, empatizo con usted imaginando qué cúmulos de circunstancias le llevaron a defender la libertad sexual de las “gallinas violadas” y finalmente ser “escort”.
Defensora animalista que trabajaba en el santuario “Almas Veganas” y que según ella misma se promociona en redes dice “trabajar” como prostituta. Antes Fanny y ahora Úrsula en una web de chicas de compañía, veganas por supuesto, de Barcelona. En un dechado de coherencia, lo mismo defiende el feminismo humano o animal que ejerce de esclava sexual por la módica cantidad de tres mil euros cada fin de semana.
Pero una vez terminada la cuña publicitaria vamos a lo mollar de la columna de hoy. NO, los buitres no atacan a los animales domésticos, por más que se empeñe don Juan Metidieri Izquierdo, máximo responsable de Apag Extremadura. En este caso toda una vida entre vacas me permite tal pronunciamiento científico. Estudiado igualmente en la carrera y de nuevo corroborado por el interés veterinario y económico que me conviene.

Le estimo como persona y comparto con Juan los avatares y la ruina de esta campaña agropecuaria catastrófica por una sucesión de causas qué, cada una por separado, serían suficientes para doblegar al más pintado. De ahí a poner en tela de juicio a catedráticos en Biología va un trecho. Los buitres son carroñeros, son aves necrófagas y se alimentan de cadáveres, así llevan millones de años y no van a evolucionar de un día para otro.
Los casos que usted entiende como ataque no son tales. Permítame informarle que durante más de veinte años simultaneé mi condición de ganadero y veterinario con la de perito forense de cadáveres de animales. Jamás encontramos, ni yo ni mis cerca de cien colegas, ningún ataque de buitres a animales vivos.
Además, nunca fueron mejor tratados, a sus necesidades alimenticias me refiero. Muladares por doquier y que con tan escaso criterio sanitario se han prodigado. La facilidad a la hora de obtener la calificación de estar exento de la retirada de cadáveres de animales por supuestas e inciertas irregularidades de la dehesa.
La tardanza de los ganaderos en advertir la muerte de los animales y los trámites propios que ello conlleva. Finalmente, la multiplicación exponencial de animales salvajes, sobre todo jabalíes, ha llevado al magnífico estado de carnes de los buitres extremeños y a las quejas y entrada en pérdidas de la empresa andaluza gestora de los restos animales.

Entiendo que sobrepasado por los gastos extraordinarios de estas últimas campañas agrícolas y ganaderas cualquier excusa sea válida para aminorarlos, pero hay que tener rigor en las afirmaciones, máxime cuando se representa a un colectivo tan importante como el empresariado campesino.
Distinto será discutir con la nueva Presidenta de la Junta de Extremadura y con el nuevo consejero de Agricultura la idoneidad de seguir con estas u otras actuaciones. Me refiero exactamente a la retirada de cadáveres de animales muertos y a las campañas de saneamiento ganadero. Importante aquí señalar que unas y otras marcadas por Directivas Comunitarias.
Me pongo a su disposición y a la de doña Monserrat Herrojo González, directora técnica, para lo que precisen si estimasen que en algo les puedo ayudar. Mientras no se demuestre lo contrario, vamos a seguir confiando en la obra y estudios de Charles Darwin.












