He creído entender que una persona va a votar a un partido político concreto porque así le devolverán el dinero de una multa que le pusieron durante el Covid.
He escrito “he creído entender” porque el lenguaje que ha utilizado es un tanto embarullado. Ha dicho que la multa no ha “presquito”.
No tengo nada contra la gente que escribe tal y como habla o incluso peor: su valentía es admirable, además, lo peor que te puede ocurrir en esta vida es que te ignoren (siempre que escribo esto me acuerdo del chiste de aquel que va a la consulta del médico y le dice: “Doctor, doctor, todo el mundo me ignora”. Y dice el doctor sin ni siquiera mirarlo: «Que pase el siguiente”).
Cuando ha puesto “presquito” (por cierto, existe un pantalón que se llama “presquito”) quería decir «prescrito».
No tengo ni idea de si esa multa que le pusieron prescribía a los seis meses o al año. Eso sí, si prescribe significa que a la administración encargada de la gestión y cobro -creo que en este caso era la Junta de Extremadura y no creo que los procedimientos administrativos cambien mucho con cada nuevo gobierno local, autonómico o estatal- no le ha dado tiempo de tramitarla por lo que la tiene que anular de oficio y no habría que pagarla.
Acabo de encontrar en internet que “las personas que fueron sancionadas por incumplir las restricciones de toque de queda y/o del confinamiento perimetral, entre el 25 de octubre de 2020 y el 8 de mayo de 2021, pueden solicitar el retorno del importe abonado. Para ello, deben comunicar los datos de la cuenta bancaria donde la Administración realizará el ingreso cuando haya verificado que se cumplen los requisitos.
Solo se devolverán las sanciones abonadas en el Departamento de Salud por los conceptos siguientes: incumplimiento del toque de queda y/o del confinamiento perimetral, reuniones y límites de aforo en actos religiosos.”
Supongo que el señor que va a votar a un partido político concreto, cumple alguno de estos requisitos y si es así, ha solicitado por escrito (o telemáticamente) el retorno del dinero abonado.
El caso de esta persona me ha hecho acordarme de Max Stirner, un anarquista que vivió en la primera mitad del siglo XIX. Conocido como el “filósofo del individualismo anarquista” que es algo que suena contradictorio porque la base de la anarquía es, como escribió Kropotkin, “el apoyo mutuo” y no el individualismo.
Stirner estaba en contra de todo. Se podría decir humorísticamente que era como el pitufo gruñón, el que a cualquier idea o iniciativa decía: “me opongo”.
Stirner se oponía a cada doctrina (religiosa, política o filosófica) en situación de fuerza en la sociedad alemana de su época, al cristianismo, al protestantismo, daba igual. Era un antitodo, un adelantado a su tiempo (yo lo «conocí» más que por Hegel, filósofo que fue profesor suyo, porque alguna vez leí que Stirner fue uno de los precursores del existencialismo que tanto manoseé durante mi adolescencia hasta que me di cuenta de que era demasiado “pasota, pesimista y negativo” vivir así)
Se dice de él que «afirmar que el individuo sólo debe buscar su propio bien y no ocuparse más que de su propio desarrollo –tanto peor para quienes en su camino le sean un obstáculo– significa introducir, bajo el disfraz de la anarquía la teoría más ferozmente burguesa.”
Sin embargo en su libro “El único y su propiedad” de 1845 desmiente o desmonta todo esto: era anarquista.
Por último y volviendo al señor de la multa no “presquita” (¿?) razonar tu voto (a un partido que dicen es de extrema derecha) o condicionarlo basándote en que te tienen que devolver dinero (creo que eran 300 €) es digno de estudio. No sé qué pensaría Stirner de todo ello, pero estaría bien que surgieran debates serios basados en el individualismo.
Fin.












