Ha habido dos noticias, referentes a Extremadura, que estos días me han llamado la atención, y como siempre, hay una buena y una mala. Empecemos por la buena. En el ABC del 18/4/2023, en la sección cultural, un artículo de Mónica Arrizabalaga, decía: «Hallan en el Turuñuelo los primeros rostros de la cultura de Tarteso que cuentan una misteriosa historia».
Los arqueólogos han descubierto cinco esculturas de diosas y de un guerrero datadas en el siglo V a. C., anteriores a la Dama de Elche, (que se suele situar entre el V y IV a.C.)…
«En ese montículo de Guareña (Badajoz) entre campos de cultivo de las vegas del Guadiana se descubrió hace unos años la única hecatombe documentada del Mediterráneo. Medio centenar de équidos fueron sacrificados en ese gran edificio tartésico, donde se celebró una comida ritual antes de incendiar y sepultar el lugar a finales del siglo V antes de Cristo»…

Los hallazgos han superado cualquier expectativa. Los investigadores del proyecto ‘Construyendo Tarteso’ del Instituto de Arqueología de Mérida (CSIC-Junta de Extremadura) han descubierto las primeras representaciones humanas de Tartesos. Datadas en el siglo V a.C., son anteriores a la Dama de Elche y se encontraron en la entrada de una larga estancia con gradas a ambos lados y restos de un fuego central, que creen que pudo ser un lugar de reunión.
Varios fragmentos forman dos cabezas de mujer, las «señoras» que llaman los arqueólogos y que creen que representan a divinidades del panteón fenicio que adoptaron los tartesios, aunque tampoco descartan que se trate de personajes destacados de la sociedad tartésica. En su día estuvieron coronadas, pues se aprecia una fractura superior donde se sujetaría la corona.
Sebastián Celestino, codirector de las excavaciones en el Turuñuelo, pone el foco en sus pendientes porque «son típicos tartésicos. Son lo que se llaman las arracadas o amorcillados» y «son exclusivos de la Península Ibérica». Hasta ahora solo se conocían este tipo de pendientes, de oro, por hallazgos en enclaves tartésicos o en el conjunto del tesoro de Aliseda, un ajuar funerario hallado en Cáceres. Ahora conocen cómo las llevaban los tartesios.
Otra figura, que sólo conserva la mitad derecha del rostro, es un guerrero, al que identifican por el arranque del casco y por la trenza, que podría representar un rito de paso de un joven a luchador. De otros dos fragmentos, creen que uno representaría a una mujer, pues se ve que lleva una diadema, como la que se encontró en el tesoro de Aliseda, y el segundo probablemente formó parte de una escultura masculina, la mayor de todas ellas.
Las piezas, que conservan restos de color rojo «seguramente estarían pintadas»…
«El hallazgo de las primeras representaciones humanas de la cultura tartésica es fundamental en una cultura que se pensaba que era anicónica (sin imagen). Creo que el papel se valorará con el tiempo cuando se analice bien en qué consisten esas figuras y su procedencia», destacó a ABC Pedro Mateos, director del Instituto de Arqueología de Mérida (CSIC).»
Es evidente, que todos estos descubrimientos, entre otros, colocan a Extremadura, en un lugar histórico y cultural excepcional.
He vuelto a darle un vistazo, nuevamente, al librito que conservo de la Constitución Española, de 1978, y pienso que según qué pasajes, deberían quitarse, o reformarse, porque chocan entre sí, pero de momento, mejor «no meneallo».

Por ejemplo, en el Art. 14 se dice:
«Los españoles son iguales ante la ley, sin que pueda prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal o social.»
Pero luego se hacen discriminaciones, empezando por las categorías de las Comunidades Autónomas.

En concreto: ocho comunidades autónomas incluyen el concepto ‘nacionalidad’ para referirse a sus características culturales propias. Algunas como Andalucía, Aragón, Baleares, Galicia y la Comunidad Valenciana incluyen directamente el término ‘nacionalidad histórica’. Otras como Cataluña, el País Vasco y Canarias hablan del concepto nacionalidad de manera más amplia, como base para su autogobierno.
Es como si esas otras Comunidades Autónomas, que no son consideradas «históricas» fueran de segunda, y relegadas.
Y es que, tiene narices, que las Castillas o Extremadura, no sean «Históricas», cuando han sido, como se ve desde los primeros tiempos, los lugares en donde se ha producido la construcción «histórica» de España, e incluso han sido las más avanzadas, incluso económicamente, porque en el País Vasco, han estado hasta siglos recientes muy atrasados, o Barcelona, en particular y Cataluña, en general, eran una de las ciudades y región, más pobres de España , hasta el S. XVIII, que cambiaron por los privilegios que les dio Felipe V, frente al resto de España. Porque en 1714, cuando toma, el Borbón, Barcelona, esta tenía menos de 37 mil habitantes, mientras que Madrid, tenía 120 mil y Cádiz, o Sevilla, entre otras le duplicaban en habitantes y riqueza.

Pero es, que si miramos la distribución que se hizo de las provincias en las CCAA, respecto a las regiones existentes antes de ellas, nos encontramos, como algunas provincias «ricas » se despegan de las provincias pobres. Se pueden alegar las excusas que se quieran, pero Santander, y Logroño, lo hacen de la empobrecida Castilla la Vieja, Madrid de Castilla la Nueva, o Murcia de Albacete, como en su día ya lo hicieron las poblaciones de Requena y Utiel, que se unieron a Valencia, por un decreto de Isabel II en 1851, abandonando a Cuenca.
¿Hubo discriminación, en esta distribución? En la época de la creación de la Constitución, estas regiones tras el abandono del franquismo, que provocó uno de los mayores exilios interiores que se conozcan, estaban muy empobrecidas. Y por supuesto, hasta despobladas y las que estaban mejor, no querían unirse a ellas.
Y es que por ejemplo, de esta emigración interior en España, entre el 1950 y 1977 salieron de Extremadura 645.000 habitantes, es decir, el 45 % de su población. La mayor parte de ellos tenía entre 20 y 40 años. Este éxodo, de miles de jóvenes, contribuyó al desarrollo de otras regiones, pero perpetuó, por más tiempo la pobreza y el subdesarrollo de la comunidad extremeña.
Muchos de ellos emigraron a otras regiones peninsulares, pues de hecho, todavía en 1987, 729.532 extremeños vivían en distintas Comunidades Autónomas españolas, la mayoría en Madrid, Cataluña y el País Vasco por este orden. Otros se marcharon a otros países europeos, sobre todo a Francia, Alemania, Suiza, Países Bajos y Bélgica. Y Extremadura, no se ha recuperado, en el 2006, la población era inferior a la que tenía en 1930.
Esto ha ocasionado una despoblación, que incluso puede llevar a la desaparición de algunos pueblos y se ha producido una peculiar circunstancia, que en las comarcas más despobladas el índice de masculinidad es elevadísimo y esto provoca que sus habitantes tengan grandes dificultades para encontrar pareja y contraer matrimonio. Pues si esa era la noticia buena. ¡Cómo será la mala¡

Pues en cierta manera es una consecuencia de lo anterior. «La UE publica su Índice de Competitividad Regional 2022» (ICR).
«El ICR está compuesto de 68 indicadores, agrupados en 11 pilares y 3 subíndices: Básicos (instituciones, estabilidad macroeconómica, infraestructura, salud, educación básica), Eficiencia (educación superior, eficiencia del mercado laboral, tamaño del mercado) e Innovación (disponibilidad tecnológica, complejidad de negocios e innovación) Y con estos datos, que comparan varios parámetros de las 234 regiones de Europa. ¿Han visto el lugar que ocupa Extremadura? ¡DE LOS ÚLTIMOS¡ y los últimos de España.
Evidentemente, esto requiere un análisis, para saber el por qué. Y es posible que en otra ocasión lo haga, pero por ahora, sólo me entran ganas de llorar. ¿Qué nos pasa?












