Dile que la quieres. Tú, dile que la quieres, pero ni se te ocurra escribírselo por wasap (que suena a guasa) porque: ¿No hay nada más ridículo que tener que escribir lo mucho que quieres a alguien a quien tienes a tu lado (y me vale para la familia)? Pisha, no se lo escribas, díselo. Que solo se entere ella, que los otros ya se darán cuenta. Déjate de postureos estúpidos con el móvil, que tantos amores entierra.
Dile que la quieres, de frente, que Dios os pedirá cuentas no solo de los besos que no os habéis dado (ni abrazos ni sonrisas) sino de las veces que no os lo habéis dicho. Tú, dile que la quieres, que el cariño no se demuestra en wasap, facebook o instagram, espejo de falsos afectos, el cariño se dice a la cara. Porque la quieres, no hace falta verlo en pantallitas. Ten el pudor de decirle que la quieres. Aunque a veces te cueste, pero el verdadero amor es aquel que causa dolor, que duele y, a la vez, causa alegría. Si no quieres sufrir, no ames ¿Pero si no amas para qué quieres vivir? Tú, dile que la quieres y que estás extrañado, porque cuando amas te cuesta creer que alguien no sienta lo mismo. Y díselo esperanzado, pero tempranito, que la esperanza es un buen desayuno, pero una cena regular.
Dile “Qué bonita amaneciste”, cántale que “total, ya conoces mis fallos y al final me tendrás a tu suerte”. Dile que, como Adán, para quien el Paraíso era donde estaba Eva, quieres estar a su lado.
Dile que la quieres porque se puede amar y no ser feliz, se puede ser feliz sin amar, pero amar y ser feliz es un milagro prodigioso que depende de los dos. Tú, confiésale que la quieres, que tienes que verbalizárselo y que no es de flojitos exteriorizar los sentimientos. No lo dejes para mañana, dile que la quieres.
Posdata: Se ve, como dicen en mi México querido, que jalé mucho la cuerda.












