La genial película de Alex de la Iglesia que, si bien podría encuadrarse dentro del género cómico, es una “Road Movie” divertida y a la par profunda. Refleja de forma caricaturesca diferentes estereotipos de la España actual, usando como origen una aplicación de telefonía móvil que sirve de plataforma para compartir coche y como hilo conductor la autovía del norte (A1) que une Bilbao con la capital del reino.

Cuenta con la genialidad de actores de la talla de Ernesto Alterio que, sobresaliente siguiendo la senda marcada por su familia, es el personaje detonante de las más extravagantes situaciones. Refleja fielmente al típico charlatán, cara dura, dispuesto a lo que sea menester para sobrevivir en su continua huida hacia adelante, versión actualizada del pícaro español del siglo de oro.

La réplica le corresponde a Alberto San Juan quien, en su papel de Julián, nos descubre la realidad social de no pocos españoles, quienes ya en la cincuentena han de luchar desde dos frentes básicos: el sentimental y el laboral. Sin duda el personaje central y más complicado que baraja un amplio registro emocional.

Lorena es la protagonista que encarna magistralmente Blanca Suárez. Es un auténtico lujo verla trabajar y con qué naturalidad nos muestra a una chica que, a pesar de su juventud, es quien aporta una mayor cordura al equipo y transparencia desde el punto de vista romántico.

El cu4rto pasajero es responsabilidad de, un cada vez más maduro actor cubano, Rubén Cortada. Impresionante e inmaculada su aportación a esta maravillosa comedia. A su belleza une una variedad de registros que de por sí serían suficientes para justificar la asistencia a la sala de proyección.
Las localizaciones han sido perfectamente elegidas en País Vasco, La Rioja (no se la pueden perder) y Madrid.
Comienza la aventura en las calles de Bilbao, ciudad natal del director Alejandro de la Iglesia Mendoza, quien tras su magistral película “Perfectos desconocidos” vuelve a este género cómico que lentamente va mutando hacia una, finalmente, película de amor intergeneracional.
Es destacable el trabajo de los especialistas en las escenas de acción que dan emoción al accidentado viaje. Igualmente, imprescindible se nos antoja la actuación de los actores de reparto. Señalar aquí las actuaciones de Carlos Areces y Jaime Ordóñez quienes, como siempre, consiguen representar perfectamente buena parte de los sentimientos que nos caracterizan.
Desde nuestro punto de vista muy recomendable el largometraje que está llamado a ser uno de los más taquilleros de esta temporada y que aúna la frescura y dinamismo del género con guiños propios del humor patrio, rozando el absurdo.
El cu4rto pasajero












