El nuevo obispo de Plasencia, Ernesto Jesús Brotons, reivindica la «dignidad y los derechos» de la España rural. Monseñor Ernesto Brotons arranca su primera intervención tras su designación mostrando su solidaridad con los afectados por los incendios de Extremadura y asegura que llega con la ‘L’ de prácticas, él que se movía como pez en el agua como director del Centro Regional de Estudios Teológicos de Aragón, según la revista Vida Nueva.
El obispo de Plasencia, que tomará posesión de su cargo el 15 de octubre, al mediodía, se ha comprometido a servir lo mejor que sepa y pueda a una diócesis que está el caballo entre Extremadura y Castilla y León en el transcurso de una rueda de prensa celebrada en el Arzobispado de Zaragoza y confesó que asume su destino con el aire de prácticas, nuevo en la tierra y en el ministerio episcopal.
Es posible que al acto asista el cardenal arzobispo de Barcelona, monseñor Juan José Omella, además de presidente de la Conferencia Episcopal Española. El cardenal Omella fue obispo auxiliar de Zaragoza entre 1996 a 1999, obispo de Barbastro-Monzón, entre 1999 a 2004 y de Calahorra y La Calzada-Logroño, entre 2004 a 2015. De su estancia en Zaragoza trazó una buena amistad con el nuevo obispo placentino.
En sus primeras palabras quiso mostrar su solidaridad y preocupación con los afectados por los incendios de Extremadura, al tiempo que reivindicaba la «dignidad y derechos de la España rural y vaciada», tanto en su tierra de origen como ahora su diócesis de Plasencia.
Según el nuevo obispo, «la Iglesia no existe para sí misma», y requirió la importancia de hacer una Iglesia misionera en línea con los postulados del Papa Francisco para «configurar una sociedad más justa, humana y fraterna, porque los cristianos están llamados a ser hermanos y servidores de los más pequeños, con una palabra significativa y provocativa que decir en medio de este mundo de hoy con demasiados sueños rotos, pero también con sus luces».
Ernesto Jesús Brotons se muestra muy agradecido al Santo Padre por la confianza recibida de dirigir la diócesis de Plasencia, reconociendo que asume el nuevo cargo con «temor y temblor de Dios», pero, asimismo, con una enorme ilusión, por lo que solicitó la colaboración de todos los fieles en este nuevo cometido.












