No ha sido ni una, ni dos, ni tres veces…, el alcalde de Plasencia, Fernando Pizarro, estaciona su coche privado en una calle junto al ayuntamiento, de forma que tras dejar el coche en una zona prohibida al lado de la calle de Los Toros, se introduce en el ayuntamiento por una puerta lateral sin ser visto. Esta costumbre es conocida por los funcionarios de la institución municipal: algunos de ellos aseguran que la Policía Local lo sabe y lo tolera. Un vecino llamó por teléfono a la Policía Local asegurando que el alcalde había estacionado su coche en un lugar prohibido, pero no le hicieron ningún caso: ningún policía uniformado se pasó por la zona.
La calle de Los Toros es paralela al edificio del Ayuntamiento de Plasencia y fue dedicada por el entonces alcalde, Cándido Cabrera, al matador de toros placentino, Juan Mora. A parte de la infracción que estaría cometiendo el alcalde Pizarro cada vez que estaciona su coche, el vandalismo ha vuelto a las calles de la capital del Jerte. En la madrugada de este sábado, los vándalos han intentado forzar un local en alquiler, presuntamente, para robar.

Puestos en contacto con la Asociación de Vecinos Intramuros, su presidente, Julián Gutiérrez Delgado, dice que como en Plasencia hay «impunidad, seguimos con la inseguridad y sin que el alcalde de Plasencia haga algo».
Según Julián Gutiérrrez Delgado, «tampoco la Policía despliega efectivos suficientes para disuadir a los delincuentes y vándalos. Saben que la impunidad impera y pueden hacer lo que quieran por las noches sin que la Policía los descubra infraganti».
Los equipos de la oposición deberían pronunciarse al respecto.













El bolardo torcido lo habrá tumbado él, al aparcar en lugar prohibido. O como tiene bula de dictador no pasa nada. Serán los placentinos los que lo paguen. Pizarrismo en esencia. Así es su comportamiento sectario y totalitario, aunque en público hable de humildad pero riéndose por dentro de todos. Al no ser residente en intramuros según la Ordenanza, no puede ni entrar en esta zona controlada para vehículos, sólo los autorizados. Prohíbe el vehículo para entrar al centro al resto de placentinos que no viven en él y el Alcalde se lo salta. Entonces las normas están para… Puestas por él mismo.
El autoritarismo del que gozan algunas autoridades placentinas debiera deshacerse de inmediato. Contra esta forma cruel de absolutismo solamente se lucha en las escuelas y desde la niñez. Nuestros hijos no tienen que seguir aguantando las malas praxis de algunos personajillos de nuestra ciudad. En una sociedad donde algunos estamentos han perdido esa autoridad apabullante de desprecios hacia los ciudadanos de Plasencia, juega una importante baza el concepto que tienen los propios ciudanos de esa legítima defensa de las vulneraciones. El Sr. Pizarro, en hábitos leves y menos leves, es por supuesto un ejemplo de todo esto y precisamente esta es la gran amenaza para el Partido Popular de Plasencia. Ahora más que nunca debe aparecer la autoridad de servicio del Sr. Pizarro, máxime cuando pudiera beneficiarse del actual gobierno autonómico. Plasencia sigue esperando millones de inversion.