Se incrementa el descontento del campo y se refleja, jornada a jornada, con las movilizaciones de los trabajadores y empresarios agropecuarios españoles. Medio mes de reivindicaciones y apenas pequeños incidentes puntuales de algún político con ínfulas de cacique.
Los manifestantes, por su parte, han sabido entender que había que expresar un clamor popular y, al tiempo, contar con el respaldo de la ciudadanía. No cabe otra que sentarse y analizar qué proyectan nuestras autoridades para el futuro próximo. De otro modo, la población española, superando ya los cuarenta y ocho millones y medio de habitantes, dependerá de países terceros para alimentarse.
Habría quien debería volver a estudiarse la jerárquica pirámide de Maslow, modelo de necesidades humanas. En la base de la misma se encuentra la necesidad más básica, la propia supervivencia, la alimentación. El siguiente nivel es el de la seguridad y la protección, seguido de las necesidades sociales, como la pertenencia y el amor.

Escasos del sentido de pertenencia en una España centrífuga e independentista y con el amor a niveles ridículos, gracias al exceso de física y de química, carentes de espiritualidad, bien harían en intentar recomponer nuestra escala de valores. Difícil tarea para quien carece de los más elementales principios.
En cualquier caso, en el Congreso de los Diputados y respondiendo a una interpelación de la renacida oposición del Partido Popular, el ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación, el valenciano y licenciado en Derecho, Luis Planas Puchades, repentinamente sufre un ligero mareo que le hace parar momentáneamente su disertación.
Un vahído que, según la definición del diccionario, es la breve pérdida del sentido a causa de alguna indisposición. En éste caso del sentido del equilibrio, viéndose obligado a disculparse y hacer un breve receso en su oratoria.
Nacido en 1952, debería ir pensando en cortarse la coleta y ceder los trastos a la siguiente generación de políticos que, sin duda, estarán deseosos de afrontar las cuestiones planteadas e intentar dar una nueva perspectiva a los desafíos de un ministerio tan importante para nuestra Nación.
Regresando a la anteriormente mencionada pirámide de Maslow, debería cuidarse y no abusar de la salud o, en su caso, de la fatiga crónica y estresante en estos momentos tan críticos. Los afectados por sus carencias le desean una pronta recuperación y que todo haya quedado en un susto.












