Anuncia el Gobierno del país hermano que, el próximo año 2025, se inaugurará la nueva línea de ferrocarril rápido (éste sí) desde Elvas hasta la romana ciudad de Évora. Conseguirán los portugueses hacer el trayecto hasta la capital en noventa minutos menos. Como quiera que siempre han cumplido con su palabra, al menos en temas de infraestructuras, parece razonable entender que en esta ocasión también Portugal va a ser capaz de cumplir con sus compromisos europeos.
Que se sepa, a día de hoy, todavía no han inaugurado la obra, seguramente porque no está finalizada. Es muy buena costumbre y de excelente educación celebrar sólo lo conseguido, tal y como ocurre en las construcciones de las edificaciones en España. Según los encofradores terminan la estructura, nunca antes, se iza una bandera nacional en el punto más alto de la hormigonada estructura.
También envidiable y ejemplar la decisión del presidente de la República, Antonio Luis Santos Costa, quien dimitió de todos sus cargos ante la sospecha de corrupción (posteriormente negada en un rocambolesco desmentido de la fiscalía portuguesa). Ya podría aprender y seguir los mismos pasos nuestro presidente de Gobierno y aligerarnos del bochorno que producen los negocios de su familia política y sus más cercanos colaboradores.
Pero si de actitudes vergonzosas y vergonzantes se trata, nada peor que utilizar al Rey de España, Felipe VI, para inaugurar lo que todavía sigue siendo motivo de mofa y escarnio por parte del resto de nuestros compatriotas. Ya es habitual escuchar chascarrillos como: “¡Eres más lento que el tren de Extremadura!”.
Ahora y tras disfrutar de las declaraciones del último y locuaz ministro de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana, Óscar Puente Santiago, se anuncia que se va a suspender el servicio ferroviario hasta Mérida, durante al menos seis meses más. Acaban de darse cuenta que no se había concluido el denominado: “Baipás Mérida – Guadaljucén”.
De modo que ni tren rápido, ni tren lento, ni baipás, ni cafeterías en las estaciones. Eso sí, cuando se vayan aproximando las próximas elecciones o quizás cuando salte el siguiente escándalo del Gobierno de España volverán a molestar al Borbón para darse un paseíto por Extremadura, tomarse un ágape (comida fraternal destinada a estrechar los lazos que les unen) y saludar a los sonrientes e inútiles políticos de turno.
En cualquier caso, siempre les quedará Elvas. Nos referimos a tomar el tren en Elvas para luego y ya en la capital portuguesa, enlazar Lisboa con Madrid. No a domiciliarse en la vecina ciudad portuguesa, siendo ciudadano elvense, para evitar de esta manera tributar en España. Tal y como al parecer, según se denuncia tímidamente en la Asamblea de Extremadura, está haciendo algún funcionario público español o enchufado familiar de políticos.













Y a todo esto,Plasencia sigue sin tener estación de alta prestaciones y sin poder parar los trenes que van y vienen de Madrid. Tampoco se han aumentado las relaciones de Plasencia con Madrid y viceversa . Vamos que el Norte de Extremadura con mas de 220.000 habitantes sigue aislada y condenada a coger unos trenes en un apeadero sin ningún tipo de servicios en mitad de la dehesa. De vergüenza torera.