Intento emitir mi opinión sin calificar las actitudes ni aptitudes de nuestras autoridades. He de reconocer, no obstante, que cada vez me cuesta más. Tal me ocurre con nuestro ministro de Agricultura, Pesca y Alimentación.
Bastante tiene con los improperios que le dedica cada sábado el líder de la información agraria en la radio española, el veterano César Lumbreras Luengo, en el programa “Agropopular” de la COPE. Mariachis incluidos, con letrillas mordaces o irónicas, que evidencian la ineptitud del máximo responsable de la atonía del agro nacional.
No se entera, además es normal que así sea, pues mal puede contribuir a la solución de un problema quien es el máximo responsable del mismo, por activa o por pasiva. Viene lo anterior a la tozudez y cerrazón, por parte del ministro Planas, a la hora de encarar lo que simplemente es un problema económico.
Estructural, sin duda y además económico. Filosófico, evidente, pero sobre todo económico. Agronómico, climatológico, hídrico, político… si se quiere y en definitiva económico. A ver si así se entera el licenciado en Derecho por la Universidad de Valencia y premio Extraordinario de Licenciatura, el Excelentísimo Señor Ministro del Gobierno de España, don Luis Planas Puchades.
El problema del campo español es económico. ¡No salen las cuentas! Al menos a los profesionales que trabajan directamente sobre el territorio. Evidentemente, a usted sí, bondades de seguir cobrando por nómina del Estado Español, cada mes y por catorce pagas, a pesar de su avanzada edad.

Un grupo de extremeños se han ido hasta Atocha para explicarle, siquiera sea brevemente, que en el campo dos más dos siguen siendo cuatro. Por mucho que, un ejército de burócratas europeos, se empeñen en lo contrario y además nos obliguen a documentar o desarrollar de manera informática (cuadernos digitales) el erróneo teorema matemático.
Monserrat Herrojo González, al frente de la delegación de los empresarios agropecuarios extremeños. La de Berlanga llega hasta las puertas del Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación, a lomos del tractor que conduce su presidente, el talarrubiense Juan Metidieri Izquierdo. Lleva su cuadernillo “Rubio” bajo el brazo y además una calculadora para ver si con esas herramientas consigue que el licenciado en Derecho aprenda a restar, que de “Sumar” seguro que ya está harto.
Citados a las once, los recibe a las tres de la tarde. ¡Mal empezamos! Me imagino a Monse, explicándole al ministro: “En castúo te lo digo Luis” -con una sonrisa en los labios- “las cuentas no salen, bien dais marcha atrás o bien nos vemos abocados a abandonar las explotaciones agropecuarias españolas y dedicarnos a la jardinería, turismo y actividades medio ambientales, tan de moda”.
Por su parte, quien fuera vicepresidente de la Junta de Extremadura, Nacho Sánchez Amor, en su paraíso bruselense y en un dechado de laboriosidad, con afán de mejorar la situación, responsabiliza de lo que ocurre en la aciaga gestión del improbable proyecto del regadío de Tierra de Barros a la actual Junta de Extremadura y además se luce al indicar que de poco sirve hablar con un Comisario Europeo polaco y de extrema derecha.
Pareciera que ha copiado del arte torero, “largas cambiadas”, de las autoridades regionales que culpan de todo lo malo que en Extremadura ocurre al anterior equipo de Gobierno regional o bien al Gobierno nacional. Ventajas de disfrutar del salario mensual y no depender de la consecución de objetivos ni producciones. ¡Y que estos sean nuestros representantes y máximos responsables!¡Joder, qué tropa!













