Como don Juan comprobó que el cuento era bueno, lo mandó escribir en este libro e hizo estos versos que dicen así: “Si desde un principio no muestras quién eres, no podrás después, cuando quisieres”. Así reza en uno de los consejos de Patronio, consejero sabio y culto, al conde Lucanor.
El Libro del conde Lucanor representa una de las colecciones de cuentos más importantes de la Edad Media. Conjunto de cuentos moralizantes que se entremezclan con varias modalidades de literatura sapiencial.
Su autor, Don Juan Manuel, miembro de la realeza de Castilla, vivió a finales del siglo XIII e inicios del XIV en una época turbulenta, el reinado de Sancho IV, y él mismo tuvo problemas con el rey. ¡Ay! Si Patronio fuera testigo del enésimo desplante al rey de España. Sin duda, habría obsequiado a nuestro monarca con uno de sus sabios consejos.
El monarca es el jefe del Estado del Reino de España, ejerce la más alta representación de este, arbitra y modera el funcionamiento de las instituciones, recibiendo y transmitiendo su cargo por sucesión hereditaria.
El lunes día 27 de febrero, en la Fira Barcelona Gran Vía de L’ Hospitalet de Llobregat, el soberano inauguró el Mobile World Congress (MWC). Por undécima vez visita el congreso mundial de tecnología móvil. El certamen ha sido inaugurado con el tradicional desplante al rey por parte de las autoridades locales.

¿Cómo osan unos funcionarios y vasallos reales, que viven en el lujo y en la ostentación gracias a su condición de súbditos, negar el saludo al jefe del Estado que les paga sus nóminas?
A no ser que anoche estuvieran de marcha y se les hayan quedado pegadas las sábanas, Pere Aragonès y Ada Colau son, como poco, dos maleducados que no han acudido al recibimiento al regente junto al resto de autoridades.

Sin embargo, la ofendidita e indignadita Colau se ha repuesto “ipso facto” acompañando al Borbón en la visita inaugural. Contradictoria e indigna a partes iguales la alcaldesa de Barcelona que, ahora incumple lo que proclamó antaño, se presenta por tercera vez a los comicios electorales municipales.
Aragonès, aun legañoso y bostezante, ha acudido a regañadientes al salón de actos. Todavía enfadado, no sabemos bien porqué, aunque sospechamos debido a que entiende insuficiente su sueldito de 130.250,60 euros anuales. Se ha situado apenas un momento en la primera fila de autoridades, sin duda temeroso de la reprimenda real por su falta de puntualidad.
Por enésima vez, nieva en Cataluña a pie de playa, enfriando los ánimos independentistas. Corramos un tupido velo blanco ante tanta ignominia. Permítaseme el tono jocoso ante tal oprobio, única forma de digerir de modo inteligente la afrenta.













